13 de diciembre 2012 - 00:00

Anoche cumbre en Diputados para apurar reformas en la Justicia

Cristina de Kirchner aprovechó la inauguración de la planta del laboratorio Sinergium Biotech para lanzar oficialmente la idea de una reforma judicial.
Cristina de Kirchner aprovechó la inauguración de la planta del laboratorio Sinergium Biotech para lanzar oficialmente la idea de una reforma judicial.
Cristina de Kirchner reaccionó ayer al fallo de un tribunal tucumano que absolvió a los acusados en la causa por la desaparición de Marita Verón con un gesto clásico del peronismo: exigió una reforma de amplio espectro para «democratizar» la Justicia, que vaya desde la demora en fallos hasta las denuncias de corrupción. Claro que, además, sin diferenciar fueros mientras sigue esperando la definición sobre la constitucionalidad de los artículos sobre desinversión en la ley de medios. El objetivo de mínima: que los jueces sean electos y no se queden de por vida en sus cargos. Para la oposición, la opción produce pánico.

Desde la inauguración de una planta de laboratorio médico, le abrió la puerta a la creatividad reformista del kirchnerismo que desde ese momento pareció salirse de sus límites (ver nota aparte).

El mensaje de la Presidente ayer fue más allá del saludo, su solidaridad a Susana Trimarco o la crítica al sistema judicial por el fallo; fue, en realidad, una orden a sus bloques.

«De esto me hago cargo de lo que digo: no tengo pruebas pero no tengo dudas que cuando hay dinero de por medio puede estar el mundo tocando trompetas que no les importa nada», dijo desde ese estrado donde también se fabricarán vacunas.

Y luego el centro de la cuestión: «¿Pero la verdad: qué poder dentro de la sociedad tiene un cargo asegurado para toda la vida y si hay que juzgarlo lo juzgan únicamente los pares de él y los abogados que son los que dependen de él?».

«Un presidente, un diputado, un senador, somos elegidos por la voluntad popular y los cargos se renuevan permanentemente. Hay un control total republicano, pero además hay una renovación permanente, el que hace mal las cosas se acabó. Pero acá no es lo mismo, porque hay una defensa corporativa».
Siguió, pero con eso bastó: minutos después Diana Conti, Carlos Kunkel, Agustín Rossi, hablaban de cómo avanzar en una reforma para establecer los jueces electos. La velocidad oficial no podía ser superior.

Hasta se desempolvaron viejos ejemplos: así como el caso Carrasco terminó con el servicio militar, éste podría llevarse puesto al sistema judicial tal como lo conocemos hasta ahora. Y proyectos que estaban cajoneados, como la evaluación continua de jueces.

Una despedida del año organizada en Diputados sirvió para avanzar con la orden. Julián Domínguez había invitado a todos los jefes de bloque de esa cámara a una cena de camaradería donde el tema central serían las incomodidades que provocarán las obras en marcha en el Palacio y el anexo.

Todo eso pasó al olvido. Un pequeño grupo de diputados, entre los que se vio también a Gabriela Michetti, a pesar de no ser jefa de bloque, escuchó de los kirchneristas las opciones en danza. Una reforma constitucional, como planteó Conti para modificar la permanencia y evaluación de los jueces, pareció un objetivo demasiado lejano para las necesidades oficiales.

Tampoco está claro si la instrucción presidencial incluirá una convocatoria a extraordinarias, pero por las dudas Domínguez alertó a Federico Pinedo, Ricardo Gil Lavedra y Alfonso Prat Gay (todos en contra de la reforma) de esa posibilidad.

El jefe de Diputados no esperó apoyo (que no existió), pero preparó el ambiente y aseguró: 2013 empieza con este tema, de eso no existen dudas. Mientras, Conti, Kunkel y Jorge Landau, esperan la orden para avanzar.

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