19 de noviembre 2009 - 00:00

Ante la verdad, el mercado tomó conciencia

Ante la verdad, el mercado tomó conciencia
La semana que viene tendremos un atisbo de la próxima temporada navideña. Se espera que 38 millones de norteamericanos se desplacen a más de 80 km de su lugar de residencia para visitar parientes y amigos el Día de Acción de Gracias; esto es un 4,1% más que el año pasado (se espera una caída de más del 6% en quienes viajen por avión con el consiguiente incremento de los que lo harán por tierra).

Más allá de la relación que esto pueda tener con papeles ganadores y perdedores, el dato interesa porque no está nada claro cuán feliz será la próxima Navidad. En octubre, los norteamericanos estimaban gastar durante estas fiestas u$s 740 por familia, un 20% más que en 2008; según las últimas mediciones, ahora no superarían los u$s 640, prácticamente lo mismo que en aquel entonces (otro dato: un año atrás, el gasto diario de los consumidores era de u$s 81, hace un mes fue de u$s 76, y en la última semana fue de u$s 62).

Es triste pensar que para algunos el tono de la Navidad lo imponga el dinero, pero no podemos negar que afectará de manera directa a las tiendas minoristas, e incluso a lo que suceda con la economía en los siguientes meses. Pero vamos a lo sucedido ayer. El resultado más notable de la visita de Obama a China fue la vaguedad de los acuerdos frente a la claridad que tuvieron las quejas chinas por la política de tasas bajas de los Estados Unidos.

Por eso no dejó de sorprender muchísimo la declaración del presidente de la Fed de Filadelfia, respecto de que podrían mantener las tasas en torno al 0% hasta principios de 2012, derribando todo lo que viene afirmando el Gobierno sobre un dólar firme. Esto, más que el pésimo resultado de la construcción, fue lo que desplomó al dólar, impulsó el oro a un nuevo récord en u$s 1.140,7 por onza, llevó a que el petróleo rozara u$s 80 por barril y terminó con el Dow retrocediendo un 0,11%, a 10.426,31 puntos.

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