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Antiempleo: cuarto dictamen, atajo para Massa y el FpV
Mario Quintana, empresario que evolucionó a vicejefe de Gabinete, construyó esa síntesis sobre el problema que constituye Sergio Massa para el macrismo. Quintana traduce, con brutalidad de CEO, el pensamiento de Mauricio Macri que expresa con rabietas que no se cumplan sus expectativas.
Macri todavía habita, por momentos, la atmósfera convivencial de Davos, días suizos en los que imaginó a Massa como un aliado contra los K, un socio menor. Con los desechos de ese platonismo político del Presidente, que la realidad fulminó, deben lidiar los operadores del PRO, sobre todo los del Congreso, que están forzados a tratar al tigrense como un rival amigable: lo sufren tanto como lo necesitan. El karma de dormir con el enemigo.
La semana pasada ocurrió, con Massa sentado en la poltrona de árbitro legislativo, un fenómeno curioso: el kirchnerismo y el macrismo operaron a la par, incluso sincronizados, para desmenuzar el FR. Cuando el jueves sólo bajó Héctor Daer a dar quórum a la sesión especial, perdieron los dos.
El miércoles al atardecer, el FPV creyó que tenía el voto de 7 massistas. Esa misma noche la cifra empezó a licuarse y el jueves a mediamañana, el sueño terminó cuando José Luis Gioja rastreó a Enrique Castro Molina, el moyanista sanjuanino que figuró como dipusindical en la lista corta de renovadores que bajarían al recinto.
Gioja llamó a Castro y cuando atendieron lo confundió, pero a la vez le resultó familiar, el tono de voz que lo saludaba del otro lado. Era Massa: Castro estaba en la reunión de bloque, alineado con los suyos, y le pasó el celular al tigrense para que atienda a Gioja.
Massa es víctima de su propio mal. Ronda, según sus números, los 65 puntos de imagen positiva pero de ese universo el 80% también ve con buenos ojos a Macri. Es decir, si el diputado sale a contrariar, con declaraciones o acciones, al Presidente puede pagar el costo de esa actitud porque los pilares de la buena imagen de ambos es en gran medida idéntica.
El macrismo especula con los límites que esa órbita compartida le pone a Massa. En Gobierno entienden que el tigrense pierde cada vez que aparece cerca del mundo K. Cuando se cayó la sesión del jueves, en medio de los reproches cruzados entre el FpV y Massa, en el PRO festejaban ese micro triunfo y se animaban a fantasear con una chance que huele desquiciada: que los desencuentros en la oposición deriven en que no se apruebe ningún proyecto y la ley antidespidos pase a archivo ahorrándole a Macri su veto anticipado.
Eso sería un cataclismo que ni el PJ, ni Massa ni los gremios se pueden permitir. Como los celos son un insumo primordial de la política, el miércoles se perfiló un atajo que puede resultar vital. El miércoles, en la reunión de comisiones, se emitieron cinco dictámenes sobre la ley antidespidos. Uno del FpV, otro de Cambiemos, el tercero del Frente Renovador y dos, con una sola firma cada uno: del PS de Alicia Ciciliani y de Néstor Pitrola del FIT.
El cuarto dictamen toma la ley votada por el Senado, incorpora elementos del FR y anexa un punto para crear una comisión tripartita. Si los peronismos del FpV y el Bloque Justicialista (BJ) y el massismo no consiguen ponerse de acuerdo, podrían recurrir a ese cuarto texto para evitar que el tema antidespidos pase a archivo.
Es el último atajo. El dictamen del FpV ya fracasó el jueves, el de Cambiemos no tendrá números y el del FR puede toparse con la negativa de los K que quedarán en una encerrona: no votar el texto de Massa podría significar que no haya ley. Es ahí que el cuarto dictamen, el de Ciciliani, aparece como un luz al final del túnel: ninguno, ni el FpV ni el FR, vota el proyecto del otro sino que ambos levantan las manos detrás de una tercera propuesta.
Antes habrá otras gestiones. Hoy Miguel Pichetto recibirá a Héctor Recalde para explorar variables de un acuerdo con el resto de la oposición. El rionegrino asume que puede ocurrir que Diputados le envíe una ley modificada y quiere estar listo. El fin de semana trasmitió que está en condiciones para tratarla este mismo jueves.
Recalde irá en busca de alguna precisión sobre qué hará Pichetto si le mandan una ley corregida. El proyecto se aprobó con 2/3 en la Cámara alta por lo cual si Pichetto reconfirma ese número, puede desechar las modificaciones de Diputados e insistir con la ley original. O puede, con mayoría simple, dejar firme lo que le mandan de esa Cámara. En ambos casos, habrá ley antidespidos: en ambos casos, Macri la vetará.
La respuesta del jefe de los senadores del PJ/FpV puede facilitar, o enturbiar, la voluntad de los diputados más K de votar el proyecto de Massa. Recalde citó a la mesa chica del bloque para la media tarde: allí se verá hasta qué punto al disposición para acercar posiciones, sobre todo desde La Cámpora.
El macrismo le reza hace días a Eris, la diosa de la discordia para que no sea posible ningún ensamble entre opositores que se combaten y se desprecian. Pero es la menos factible de las opciones salvo que haya, bajo cuerda, un pacto Macri-Massa. En medio puede ocurrir que se unifiquen dictámenes para construir una "nueva mayoría", que se acuerde votar uno de ellos aunque haya que enviar el texto al Senado.


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