1 de julio 2009 - 00:00

Anuncian arresto de Zelaya cuando llegue mañana con Cristina

El presidente hondureño habló ayer en la Asamblea General de la ONU y consiguió un respaldo sin fisuras.
El presidente hondureño habló ayer en la Asamblea General de la ONU y consiguió un respaldo sin fisuras.
Nueva York - Con el contundente respaldo recibido ayer en Naciones Unidas, el presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, dijo ante la Asamblea General del organismo que volverá mañana a su país. Para esa apuesta riesgosa, el mandatario de izquierda planea llegar a Tegucigalpa acompañado por la presidente Cristina de Kirchner, su par de Ecuador, Rafael Correa, y el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza. El presidente de facto, Roberto Micheletti, anticipó que lo espera con una orden de arresto y cargos que conllevarían cárcel por 20 años.

Tras dirigirse a la Asamblea, que le brindó un apoyo sin fisuras en repudio al golpe de Estado ocurrido el domingo, Zelaya dijo a la prensa que quiere «cumplir su mandato hasta el 27 de enero», por lo que dio una señal de desistir del intento reeleccionista que disparó la revuelta cívico-militar.

Comitiva

El mandatario sostuvo que cree «que las fuerzas armadas van a rectificar» su accionar. Para el depuesto presidente hondureño «el Ejército está sometido bajo el poder civil», al que anteriormente había definido como una «elite» y una «mafia».

Zelaya explicó que será acompañado por Cristina de Kirchner, Correa, el chileno Insulza y el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D'Escoto, lo que constituiría un escenario de enorme legitimación a su mandato.

Según el designado mandatario Roberto Micheletti, Zelaya intentó negociar el lunes con las Fuerzas Armadas, pero los uniformados rechazaron la idea. Según Micheletti, un alto funcionario militar le respondió «que las cosas estaban determinadas y que había un nuevo Gobierno en el país».

Amparado por el apoyo de este sector, empresarios, la Iglesia y un sector significativo de la clase media, el nuevo jefe del Ejecutivo, no reconocido por ningún gobierno extranjero, recalcó que «si el señor ex presidente de la república llega aquí, se tendrá que enfrentar con las diferentes órdenes de captura que tiene de parte de la Corte Suprema de Justicia, de los juzgados y de la fiscalía».

Estas amenazas encontraron respaldo en el fiscal general de Honduras, Luis Alberto Rubí, quien anunció que Zelaya será detenido «inmediatamente que pise el territorio» hondureño, donde está acusado de 18 delitos, entre ellos, «traición a la patria» y «usurpación de funciones», por los que arriesga una pena de 20 años en prisión.

Rubí fue más lejos e informó que las autoridades judiciales cursarán a través de Interpol una orden de captura internacional contra Zelaya.

Ante estos hechos, el presidente de venezolano, Hugo Chávez, llamó a evaluar una intervención militar de la ONU, en caso de que el derrocado mandatario fuera víctima de una agresión en su vuelta a su país.

Manifestaciones

Tegucigalpa fue escenario de manifestaciones contrapuestas (ver página 20), por lo que la dinámica internacional sigue siendo la gran fortaleza de Zelaya. La Asamblea de la ONU pidió la restitución «incondicional» del presidente. La adopción del texto fue seguida de una gran ovación dedicada a Zelaya.

El presidente hondureño dijo que su objetivo ahora es acabar su mandato para luego volver a la vida civil y retomar su profesión de agricultor, porque «en Honduras no hay posibilidad de reelección. Ésta es una materia que se tendrá que estudiar en los próximos mandatos», insistió en su cambio de posición.

Después de su presencia en la ONU, Zelaya viajó a Washington para participar en la Asamblea General extraordinaria de la OEA celebrada con motivo de la crisis hondureña. También tenía planeado reunirse con el subsecretario de Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, lo que estaba por concretarse al cierre de esta edición.

Consciente del daño que le está produciendo el aislamiento internacional, el presidente interino Micheletti anunció que enviará emisarios a Estados Unidos para tratar de explicar algo que mantiene desde el domingo: que lo ocurrido con Zelaya no fue un golpe de Estado, sino una «sustitución constitucional».

En este mismo sentido, manifestó su «fe en Dios» de que van a «recuperar la confianza de esos países» e instituciones que condenan el derrocamiento de Zelaya.

La inserción del actual Gobierno hondureño en el esquema internacional parece imposible. A la propuesta española ante la Unión Europea de retirar todos los embajadores del Viejo Continente del suelo hondureño se suma una suspensión en la entrega de 270 millones de dólares en crédito que el Banco Mundial tenía presupuestada para estos días. En este contexto, el canciller argentino, Jorge Taina, propuso ante la OEA apartar a Honduras del cuerpo si Micheletti no cede su puesto.

Agencias EFE, ANSA, Reuters y DPA

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