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Anuncian arresto de Zelaya cuando llegue mañana con Cristina
El presidente hondureño habló ayer en la Asamblea General de la ONU y consiguió un respaldo sin fisuras.
Amparado por el apoyo de este sector, empresarios, la Iglesia y un sector significativo de la clase media, el nuevo jefe del Ejecutivo, no reconocido por ningún gobierno extranjero, recalcó que «si el señor ex presidente de la república llega aquí, se tendrá que enfrentar con las diferentes órdenes de captura que tiene de parte de la Corte Suprema de Justicia, de los juzgados y de la fiscalía».
Estas amenazas encontraron respaldo en el fiscal general de Honduras, Luis Alberto Rubí, quien anunció que Zelaya será detenido «inmediatamente que pise el territorio» hondureño, donde está acusado de 18 delitos, entre ellos, «traición a la patria» y «usurpación de funciones», por los que arriesga una pena de 20 años en prisión.
Rubí fue más lejos e informó que las autoridades judiciales cursarán a través de Interpol una orden de captura internacional contra Zelaya.
Ante estos hechos, el presidente de venezolano, Hugo Chávez, llamó a evaluar una intervención militar de la ONU, en caso de que el derrocado mandatario fuera víctima de una agresión en su vuelta a su país.
Manifestaciones
Tegucigalpa fue escenario de manifestaciones contrapuestas (ver página 20), por lo que la dinámica internacional sigue siendo la gran fortaleza de Zelaya. La Asamblea de la ONU pidió la restitución «incondicional» del presidente. La adopción del texto fue seguida de una gran ovación dedicada a Zelaya.
El presidente hondureño dijo que su objetivo ahora es acabar su mandato para luego volver a la vida civil y retomar su profesión de agricultor, porque «en Honduras no hay posibilidad de reelección. Ésta es una materia que se tendrá que estudiar en los próximos mandatos», insistió en su cambio de posición.
Después de su presencia en la ONU, Zelaya viajó a Washington para participar en la Asamblea General extraordinaria de la OEA celebrada con motivo de la crisis hondureña. También tenía planeado reunirse con el subsecretario de Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, lo que estaba por concretarse al cierre de esta edición.
Consciente del daño que le está produciendo el aislamiento internacional, el presidente interino Micheletti anunció que enviará emisarios a Estados Unidos para tratar de explicar algo que mantiene desde el domingo: que lo ocurrido con Zelaya no fue un golpe de Estado, sino una «sustitución constitucional».
En este mismo sentido, manifestó su «fe en Dios» de que van a «recuperar la confianza de esos países» e instituciones que condenan el derrocamiento de Zelaya.
La inserción del actual Gobierno hondureño en el esquema internacional parece imposible. A la propuesta española ante la Unión Europea de retirar todos los embajadores del Viejo Continente del suelo hondureño se suma una suspensión en la entrega de 270 millones de dólares en crédito que el Banco Mundial tenía presupuestada para estos días. En este contexto, el canciller argentino, Jorge Taina, propuso ante la OEA apartar a Honduras del cuerpo si Micheletti no cede su puesto.
Agencias EFE, ANSA, Reuters y DPA


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