Apenas tuvimos un atisbo de los problemas

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Dolorosa (para algunos), pero razonable. Así podemos catalogar la rueda de ayer, en la cual el Promedio Industrial retrocedió el 1% a 10.285,97 puntos. Para entender el porqué podemos mencionar en primer lugar lo que tal vez fue -irónicamente- lo menos relevante: las noticias de las empresas. Aquí no tuvimos nada demasiado bueno, 3M disminuyó su perspectiva de ganancias, McDonalds anunció un volumen de ventas desilusionante por segundo mes consecutivo, el supermercado Kroger viene con un muy mal trimestre, etc. Luego tenemos el escenario financiero global: una inesperada caída de la producción industrial alemana, previsibles problemas en Grecia (Fitch le bajó el rating a una emisión de deuda) y Dubai, a lo que podemos sumar la advertencia de los analistas de Moodys acerca de que las deudas estatales británica y norteamericana estarían por testear el límite inferior del rating AAA (hoy con las tasas pisadas no hay problema, pero cuando esto no ocurra más podría derivar en tasas mayores a las naturales). Finalmente, el político. Por un lado, el presidente Obama, finalmente, hizo su esperado llamamiento en pos de un nuevo paquete de estímulo económico (a priori pide u$s 200.000 millones -un cuarto iría a obras de infraestructura-) que necesita una difícil aprobación del Congreso. Por el otro, las declaraciones del lunes de Bernanke (falta mucho tiempo para que las tasas vuelvan a subir) que evidencian su preocupación por la suba del dólar en las últimas ruedas.

Con este escenario no sorprende que el volumen negociado (NYSE) fuera inferior a los 1.180 millones de papeles ni que el dólar trepara el 0,6% ante las principales monedas, desencadenando su acostumbrada cadena de sucesos (los commodities perdieron el 0,8%, el petróleo y el oro el 1,77% y las acciones vinculadas otro tanto, etc.). Quienes pensaban que el mes venía fácil, tal vez deban volver a pensar.

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