22 de abril 2010 - 00:00

Apoyó el campo paro en gremio de la carne

La Mesa de Enlace respaldó un cese de comercialización de hacienda en pie para el 29 y 30 de este mes, una medida de fuerza motorizada por el Sindicato de la Carne y derivados del Gran Buenos Aires y Zona Sur de la provincia de Buenos Aires. Los dirigentes del campo y del sindicato se reunieron ayer por la tarde en la sede porteña de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP) donde analizaron la situación de la ganadería y decidieron convocar a la medida de fuerza.

El sindicato reclama elevar el monto de subsidio por empleado con disminución horaria de $ 600 a $ 1.000 por mes, en el marco de la crisis que atraviesan los frigoríficos debido al cierre de la exportación de carne. Se trata de un subsidio que financia 60 horas de trabajo adicionales a las 140 horas mensuales que deben pagar las empresas a sus empleados.

Además, los trabajadores de la carne también anunciaron que se movilizarán el 30 hacia el Ministerio de Trabajo. «El alcance será alto ya que el 85% de la carne que llega al mercado concentrador de Liniers es de la provincia de Buenos Aires», destacó el titular de CARBAP, Pedro Apaolaza, en conferencia de prensa.

«Apoyamos esta medida que se genera como consecuencia de la falta de una política ganadera sustentable y que genere incentivos al productor. En nuestro país debería existir una política que impulse la retención de vientres y perspectivas de mercados libres, en equilibrio con las necesidades de consumo de todos los argentinos», indicó el presidente de la entidad, Carlos Garetto, a través de un comunicado.

Por su parte, Daniel Assef, economista de Coninagro, aclaró que «no habrá desabastecimiento de carnes por dos días de cese de comercio».

A su turno, Julio Currás
, vicepresidente de Federación Agraria Argentina, aseguró que «para la Federación Agraria no es una novedad compartir acciones con los trabajadores, porque desde siempre entendimos que son parte de nuestra lucha». Y agregó: «Los empleados de frigoríficos como el campo sufren las consecuencias de una mala política ganadera tanto a través de despidos entre los trabajadores como en la desaparición de pequeños y medianos productores».