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Apple, empresa no amiga de Moreno
La empresa que fundó Steve Jobs es una de las compañías multinacionales que se negó a aceptar la máxima ley de Guillermo Moreno para poder vender productos importados: para que entre un dólar, tiene que salir otro, sin excepción. La compañía se rehusó a producir en el país, o a exportar bienes alternativos como vinos, maníes, pescado congelado o calzoncillos, según ofreció el secretario de Comercio a las editoriales a las que en estos días se les traba el ingreso de libros. Así, Apple es hoy una compañía semimarginal en el país, superada por todos sus competidores que en el resto del mundo miran de atrás a la empresa de Jobs.
La embestida del funcionario fue a comienzos de junio pasado cuando, cansado del volumen de ingresos de productos tecnológicos, el secretario empezó a hacer justicia en el balance comercial argentino. Una a una, Moreno llamó a las empresas que más en la mira estaban, con los listados de importaciones en su escritorio, y les repitió la fórmula que ya había aplicado con éxito con las terminales automotrices. A partir de ese momento, y luego de tener trabadas en la Aduana las importaciones en los contenedores, las empresas citadas debían comenzar a producir en el país si querían importar. O, como premio consuelo, vender en el exterior otros productos que equilibraran la balanza.
Exitos
Moreno tuvo éxito en casi la totalidad de la embestida. Al menos dos empresas cuestionadas, Samsung y Research In Motion (RIM), aceptaron la invitación a producir para exportar. La empresa coreana firmó contratos en Tierra del Fuego para comenzar a fabricar celulares (50.000 según el compromiso) y notebooks, con lo cual sus tabletas, teléfonos y computadores comenzaron lentamente a ser liberados. Para agosto, la situación con Samsung se normalizó.
Igual de bien le fue a Moreno con RIM. Los fabricantes de BlackBerrys habían agotado para mayo el cupo de importaciones autorizadas por el Gobierno y, como el resto, tenían toneladas de celulares inteligentes bloqueados en la Aduana. La compañía firmó así un compromiso para comenzar a fabricar los aparatos en Tierra del Fuego e incluso exportarlos hacia América Latina, desplazando, por ejemplo, a México como polo productivo.
Previamente Apple había invertido en la apertura de locales en varios puntos clave de la Ciudad como Unicenter, Palermo Hollywood y microcentro. Éstos vivieron un 2010 repletos de productos de alta gama, con consumidores que agotaban los stocks con los planes de cuotas abiertos por la empresa. Sin embargo, Moreno fue implacable: o fabrican aquí, o exportan algo, o no pueden importar. El resultado fue el que se ve actualmente en los locales: languidecen con algunos productos que quedaron de la época de bonanza (los más caros) y sólo se ofrecen algunos accesorios sueltos (estuches, auriculares) que adornan las paredes donde antes se exhibían los celulares inteligentes. De las tabletas Ipad, sólo se muestran los estuches.
Situación similar viven las empresas de celulares, que durante el año pasado y comienzos de 2012 competían por quién ofrecía el plan de iPhone más conveniente.
Hoy la única manera legal de poder acceder a un producto de la empresa de Jobs es recurriendo a las cadenas de electrodomésticos que tienen acuerdos particulares con Moreno basados en ofrecer más productos nacionales que importados. Así se pueden conseguir las Ipad o los Ipod, pero a un valor de más del doble que el original. La explicación es simple. Para poder llevar a la góndola el producto se debe pagar el 35% de derecho de exportación, la ganancia de Apple más la ganancia del local. Así, una tablet que en Estados Unidos puede compararse a 500 dólares, aquí tiene un valor de 1.300. Se puede pagar en 12 cuotas y tener un descuento con la tarjeta de crédito del lugar.


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