Alrededor de 5.000 accionistas de la empresa finlandesa asistieron a una asamblea que tuvo que celebrarse en un estadio de hockey sobre hielo de Helsinki, en lugar del centro habitual de convenciones, ante la masiva afluencia. La promesa del consejero delegado en funciones, Risto Siilasmaa, de que parte de los ingresos procedentes de la venta será repartida entre los accionistas ayudó a los pequeños inversores finlandeses a pasar el amargo trago de ver desaparecer uno de sus símbolos nacionales.
La operación, anunciada en septiembre, incluye la venta de todos los activos de Nokia relacionados con el diseño y la fabricación de móviles básicos y terminales inteligentes por 3.790 millones de euros, incluidas las fábricas, los centros de I+D y el traspaso de unos 32.000 empleados. Además, Nokia otorgará a Microsoft una licencia no exclusiva para la utilización de sus patentes de telefonía móvil durante diez años por otros 1.650 millones de euros, con la posibilidad de extender el acuerdo de forma indefinida.
Nokia sigue los pasos de otras compañías pioneras de la telefonía móvil como Motorola, Ericsson y Siemens, que en apenas dos décadas pasaron de repartirse el mercado, junto con Nokia, a terminar engullidas por gigantes tecnológicos con más músculo financiero.
| Agencia EFE |


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