"Hemos decidido establecer una operación naval de la UE para interrumpir el modelo de negocio de las redes de traficantes" de personas en el Mediterráneo, anunció la jefa de la diplomacia comunitaria, Federica Mogherini, al término de un consejo de ministros conjunto de Defensa y Exteriores en Bruselas. La estrategia, bautizada como EUNavfor Med, tendrá como objetivo "interrumpir el modelo de negocio de las redes de tráfico de personas en el Mediterráneo Sur-Central", para lo que se centrará en "identificar, capturar y desechar" las embarcaciones que usan.
La UE explicó que forma parte de un paquete de medidas integrales para salvar vidas en el mar, afrontar situaciones de emergencia y atajar las causas raíces de la migración irregular.
En una primera fase, la misión prevé intercambiar información y patrullar en alta mar para detectar redes ilegales de inmigración. A continuación, contempla abordar, capturar o desviar los barcos sospechosos que se aproximen a Europa en el caso de que no tengan pabellón (sin bandera). La última opción, y la más polémica, implica tomar "todas las medidas necesarias" contra las embarcaciones y los activos, como "desecharlas" o hacerlas "inoperables" en el territorio del Estado costero concernido, de acuerdo con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU o el consentimiento de dicho país.
La UE continúa a la espera de que el Consejo de Seguridad de la ONU adopte la resolución que le solicitó Mogherini la semana pasada para poder lanzar plenamente su operación. Mogherini confió en que los cancilleres puedan "lanzar" la misión en el Consejo que celebrarán el 22 de junio en Luxemburgo y que para entonces el Consejo de Seguridad de la ONU haya adoptado el mandato solicitado por la UE "bajo el capítulo 7" (que permite el uso de la fuerza) para que la operación pueda entrar en vigor "en todas sus fases".
El ministro español de Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, aseguró que está "trabajando muy activamente" para que la resolución salga adelante, aunque señaló que en el supuesto de que no se consiga, "bastaría para cumplir los requisitos de legalidad internacional" una "solicitud expresa de intervención de las autoridades libias legítimas". No obstante, Libia no se ha mostrado de acuerdo. "No es una buena idea", afirmó el viernes Ibrahim al Dabayi, embajador para la ONU del Gobierno libio reconocido internacionalmente. "Será muy difícil diferenciar los barcos de pescadores de los de los traficantes. Podría ser una catástrofe para los pescadores", apuntó el diplomático a la revista estadounidense Foreign Policy.
| Agencias AFP y EFE |


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