13 de junio 2014 - 00:15

Aproximación a la fotopolítica, donde todos posan con todos

• La cultura del flash y una guía para decodificar el porqué de cruces y ciertas imposibilidades

Cruces y fotos que no terminan, pero tampoco definen: Cristina de Kirchner en ensamble con el papa Francisco  y Mauricio Macri. Daniel Scioli en pose con Martín Insaurralde y  sin esquivarle al flash con José Manuel de la Sota. Facundo Moyano aprovecha.
Cruces y fotos que no terminan, pero tampoco definen: Cristina de Kirchner en ensamble con el papa Francisco y Mauricio Macri. Daniel Scioli en pose con Martín Insaurralde y sin esquivarle al flash con José Manuel de la Sota. Facundo Moyano aprovecha.
Mauricio Macri desechó la invitación de Oscar Parrilli al suponer tácticamente negativo posar dos veces en 48 horas con Cristina de Kirchner. Por eso, el 5 de junio mandó de reemplazo a su vice María Eugenia Vidal porque, más allá del beneficio que supone antagonizar con Cristina, abusar de eso podría ser dañino.

La secuencia de postales entre desiguales, que inoculó el rumor de un pacto, es la instantánea más poderosa del fenómeno de la fotopolítica que en estas semanas mostró una diversidad inagotable donde todos parecen posar con todos.

En la cultura del flash rivales acérrimos lucen enlazados por socios comunes y las fotos son mensajes. En los últimos 20 días, como nunca antes en la década, la interconexión apareció retratada explícitamente. Cristina y Macri sobre la autopista Illia, Daniel Scioli y Sergio Massa con el CEO del grupo Clarín, Héctor Magnetto, el dipu-gremialista Facundo Moyano con Scioli y la vicejefa Vidal, o Martín Insaurralde entre Tigre, el gobernador-candidato y Florencio Randazzo, el ministro-candidato. Las fotos del álbum familiar de la política requieren un guía de explicaciones y contextos, al igual que las fotos que se advierten sino imposibles, al menos improbables. Veamos.

El personaje político con mayor aceptación e imagen, el papa Francisco, posó con casi todo el universo de dirigentes. Sólo falta una postal con Sergio Massa, que se demoró antes pero que, dicen en Tigre, se producirá en el "momento indicado", aunque es usado por los que malquieren al tigrense como argumento para decir que tiene el veto del Papa, algo que, al menos en 2013, no incidió en el resultado electoral.

• La postal Cristina-Macri a principios de mes, secuela de otra en mayo por Mugica, responde -dicen en Casa Rosada- al plan premeditado de darle visibilidad y antagonizar con el jefe de Gobierno porteño con la intención de fragmentar al espacio opositor, la que aparece como alternativa para aspirar a un triunfo del FpV en 2015. Subyace, además, el axioma nestorista de que una de las destrezas de un jefe es elegir a su enemigo preferido, y Kirchner siempre reservó ese lugar para Macri.

El porteño acumula una ristra de apariciones junto a Scioli -la última fue en una muestra sobre Francisco- y un puñado con Massa. En mayo, Macri y el tigrense se cruzó en la cena de Conciencia donde Scioli gambeteó al cacique del Frente Renovador. Lo mismo ocurrió el martes pasado, en Clarín, donde Scioli y Massa no coincidieron a pesar de que asistieron a la apertura de una jornada que encabezó Magnetto. Por separado, Scioli y Massa posaron con el CEO de Clarín, lo cual generó una metralla crítica de referentes K contra el bonaerense que ensayó más osadía ya que las instantáneas con Macri no tienen el impacto de antes ya que el porteño suele mostrarse con Cristina y hasta hace poco posó con Florencio Randazzo.

• El ministro, al que las encuestas que leen en la Casa Rosada señalan como el "único competitivo" contra Scioli dentro del dispositivo K, empezó a aparecer al menos una vez por semana junto a Cristina y seguirá con ese esquema con la precaución de estar, siempre, ligado a temas de gestión. Así y todo, el dato más estruendoso de la semana fue la reunión, con foto inevitable de ambos sonrientes, entre Randazzo y Martín Insaurralde, uno de los más prolíficos de la cultura del flash: hace 15 días, a fines de mayo, estuvo en Tigre junto a Massa, luego coincidió con Scioli y anteayer se vio con Randazzo, lo que fue leído en sectores del Gobierno no sólo como una "contención" al lomense, sino como que éste empezó a visualizar al ministro como una opción cierta contra el gobernador. La foto que no fue es la de MI en la jornada de Clarín adonde fue invitado, prometió ir pero no llegó.

Otro multitarget en la fotopolítica fue Facundo Moyano, el hijo jauretcheano del jerarca de la CGT disidente, que se mostró junto a Scioli en la autopista La Plata-Buenos Aires y se reunió con "Maru" Vidal, además de tener una selfie junto a Macri y "Peter" Robledo. El mini-raid de Facundito, de conocida amistad con Massa, generó cierta curiosidad porque se leyó como un coqueteo público dirigido justamente a Tigre.

• José Manuel de la Sota, el gobernador de Córdoba, también zigzagueó entre opuestos: luego de una serie de encuentros y fotos con Scioli, avanzó en charlas y acuerdos -debidamente retratatados- con Massa. Esa sintonía, a pesar de algunas usinas que hablaron de tensiones, sigue intacta, explicaron en estas horas desde Córdoba.

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