Hace tres décadas, la subida de los precios provocada por el embargo de petróleo árabe de 1973 y por la revolución en Irán en 1979 afectó la demanda global por el petróleo, mientras que el descubrimiento de reservas en el Mar del Norte trajo un nuevo flujo de crudo que no provenía de la OPEP.
Con la inundación de petróleo que había en los mercados mundiales, Arabia Saudita se embarcó en una estrategia de defensa de los precios, y recortó su propia producción desde más de 10 millones de barriles por día en 1980 a menos de 2,5 millones en 1985. Sin embargo, otros productores no lo imitaron, tanto dentro como fuera de la OPEP, por lo que los precios bajaron a mínimos de varios años, lo que llevó a 16 años de déficits presupuestarios en Arabia Saudita.
Finalmente, a fines de 1985, Riad cambió de dirección, acelerando la producción y bajando los precios en una medida que provocó otra caída en los mercados, pero que allanó la vía para una recuperación gradual. En vez de eso, ahora ha decidido pelear por su cuota en el mercado, porque sus costos de producción le permiten tolerar un precio de 80 dólares. Pero con esa cotización se limitaría las inversiones en no convencional en EE.UU. y en otros países que está comenzando el proceso.
| Agencia Reuters |


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