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Ardid de Moyano: anota 30 gremios para mejorar votos
Hugo Moyano ayer en el Consejo Directivo de la CGT, donde confirmó su decisión de ir a una elección a suerte y verdad contra el metalúrgico Antonio Caló en julio.
Bajo esa premisa, Moyano lanzó ayer un abierto desafío al jefe de los metalúrgicos, Antonio Caló, su hasta ahora único rival declarado para el comicio. Juan Carlos Schmid, el líder del sindicato de Dragado y Balizamiento y vocero del encuentro de ayer, invitó a Caló a «definir esa candidatura en el congreso del 12 de julio». Schmid anunció además que la CGT publicará en los próximos días una solicitada para volver a insistir en las demandas no atendidas por el Gobierno.
Es que además de la disputa entre el Gobierno y el camionero están pendientes de respuesta las tres exigencias mayores de Moyano, pero que en rigor alcanzan a la inmensa mayoría de gremios enrolados en la CGT: la modificación del Impuesto a las Ganancias para mitigar su impacto sobre los trabajadores en relación de dependencia; el envío de fondos a las obras sociales sindicales y una definición respecto de los 15 mil millones de pesos que acumula un fondo retenido por el Estado, y la suba de las asignaciones familiares.
Esas mismas demandas serán los ejes del discurso que dará mañana Moyano en el predio de Parque Roca. Como anticipó este diario en exclusiva, allí hablará ante entre 30 mil y 40 mil camioneros (el número varía al ser consultados los propios organizadores) para celebrar por anticipado el pago de indemnizaciones a los trabajadores de la recolección de residuos de la Capital Federal, frente al cambio de razón social de las empresas empleadoras. Ese personal, además, mantendrá sus puestos de trabajo.
El primer escollo que afrontaba ayer Moyano fue zanjado rápidamente. Poco después de las 15, hora prevista para la reunión del Consejo Directivo, había por lo menos 21 de los 35 representantes de sindicatos que integran ese cuerpo. Superaban así holgadamente el quórum mínimo requerido, de la mitad más uno.
Aunque hubo ausencias notorias, como las de los tres miembros del grupo de los «independientes», Gerardo Martínez (albañiles de UOCRA), Andrés Rodríguez (estatales de UPCN) y José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), los aliados de Moyano lograron el piso de presencias con otros dirigentes que, en mayor o menor medida, reportan al camionero.
Entre ellos estuvieron Amadeo Genta (municipales, que tal como anticipó ayer este diario pondrá a disposición de Moyano sus 136 congresales), Sergio Palazzo (La Bancaria), Guillermo Pereyra (petroleros de la cuenca patagónica), Omar Maturano (La Fraternidad), Jorge Lobais (Asociación Obrera Textil), Julio Piumato (judiciales), Omar Plaini (canillitas) y Norberto Di Próspero (personal legislativo).
El taxista Omar Viviani, ladero desde hace años de Moyano pero que en el último tiempo tomó distancia, mantuvo su postura oscilante: viajó convenientemente al exterior para no estar presente en la reunión de ayer, pero envió a uno de sus colaboradores para prestar quórum.
El ingreso de 30 nuevos gremios a la CGT, impulsado por Moyano para garantizarse su reelección, será el eje de la controversia en las próximas semanas. Es que los «gordos» (jefes de grandes sindicatos de servicios) como Armando Cavalieri (Comercio), Oscar Lescano (Luz y Fuerza) y Carlos West Ocampo (Sanidad) intentarán bloquearlo por entender que estatutariamente esas organizaciones no estarán en condiciones de votar en el congreso del 12 de julio.
Para eludir ese planteo el camionero incluyó la incorporación de esos sindicatos en el temario del Confederal del 23 de mayo. La inclusión de esas organizaciones será clave por reunir alrededor de 600 congresales, casi un tercio del total que participarán en la votación que se hará en el microestadio de Ferro.
A esos congresales, Moyano podrá sumar los 67 de los camioneros; los de Genta; los 142 que prometió aportar el jefe del gremio de peones rurales, Gerónimo Venegas, y los de las organizaciones más pequeñas que le responden. Así, cerca del jefe de la CGT esperan superar el millar de votos y forzar la renuncia de Caló a su candidatura.
En lo que todos los sectores coinciden es en la necesidad de evitar en la medida de lo posible llegar a una votación, por entender que sería el caldo de cultivo para un escenario de violencia sindical. Hasta el 12 de julio continuará la danza de números. Los «gordos», por su parte, volverán a reunirse el 3 de mayo en la continuidad del encuentro que mantuvieron la semana pasada en Luz y Fuerza, en la que avanzaron con un acuerdo para imponer a Caló o a otro candidato diferente de Moyano.


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