15 de mayo 2013 - 01:00

“Argentina, si fuera mujer, sería una amante; es impredecible”

• Lo dice el economista Guy Sorman.
• Confiesa errores de la profesión.
• Críticas para Krugman y Stiglitz

Para Sorman, “la crisis europea terminó”. Advierte por retrocesos en emergentes como Brasil e India.
Para Sorman, “la crisis europea terminó”. Advierte por retrocesos en emergentes como Brasil e India.
Guy Sorman dio una particular visión, utilizando metáforas, de la economía argentina. Este economista francés, que cursó estudios en la Ëcole Nationale d'Administration y que se graduó en el Institut d'Etudes Politiques de París, llegó al país tras la reciente presentación de su libro "Diario de un optimista". Volverá en septiembre para dar una exposición ante 10.000 productores agropecuarios. Tras un almuerzo en el departamento de su amigo, el embajador Archibaldo Lanús, dialogó extensamente con Ámbito Financiero. Como economista "shumpeteriano" como se define, califica a las crisis como normales, dentro del proceso de innovación en el que está basado el capitalismo. "Si las innovaciones no funcionan, sobrevienen crisis". Son parte del sistema. Sorman no tiene inconvenientes en reconocer errores de la profesión y hasta de criticar a Paul Krugman y a Joseph Stiglitz. "Los economistas honestos nunca hacen una predicción", sostiene.

Periodista: Usted suele decir que cada vez que desembarca en Ezeiza, no sabe con qué país se va a encontrar. ¿Con qué se encontró ahora?

Guy Sorman:
Cuando llego siempre la gente en la Argentina está con exceso de algo. Pero esta vez hay un exceso de excesos. Y se habla de totalitarismo, del fin de la república. Creo que es una sobrerreacción; puedo estar equivocado, pero por primera vez escuché un vocabulario de una suerte de guerra civil. No sé si está basado en la realidad o si es sólo una percepción, pero el nivel de agresividad es nuevo. También me sorprendió que la organización de la oposición esté peor que nunca. Muy dividida. No es un análisis muy profundo. Es sólo mi percepción.

P.: Está en línea con otra de las frases de su último libro, que si la Argentina fuera mujer, no sería esposa, sino amante.

G.S.:
Es que con una esposa usted puede tener una vida predecible, organizada. Con una amante, todo es exceso, desorganización y nada es predecible. Entonces creo que la Argentina es exactamente, utilizando una metáfora, una amante. Es impredecible, un poco histérica y no se puede predecir. No se puede organizar nunca. O decir que estarán juntos para siempre.

P.: ¿Ve otros amantes en el mundo?

G.S.:
La Argentina es la única. Con un amante el mundo está OK. La Argentina tiene lo mejor y lo peor. Buenos Aires es una gran ciudad, ahora tienen al Papa. Lo peor es lo desorganizado de la vida política, la ausencia del respeto a las leyes, la economía inestable, todos buscando un rápido retorno de la inversión, nadie hace una inversión esperando un retorno a 5 o 10 años. Es como una amante. Cuando le da dinero, se compra joyas. Se gastará todo lo que se le dé. La naturaleza ha dado a la Argentina una gran cantidad de recursos, pero siempre se está pensando en gastarlos al día siguiente. La soja es atractiva porque tiene un retorno inmediato.

P.: ¿Diría que la soja es una maldición?

G.S.:
Sí, en cierta manera. Es como el petróleo en Arabia Saudita y el gas en Rusia. Trae altos y rápidos retornos en la inversión y se es dependiente totalmente del mercado mundial. Todo lo que pase en los mercados internacionales, si China e India se desaceleran que es lo que está pasando ahora, puede tener a los precios de la soja divididos por dos. El típico caso de los recursos naturales. Trae dinero al país pero al mismo tiempo es extremadamente peligroso porque lo limita, no hay diversificación; por ello en el largo plazo puede ser un desastre, claro.

P: Habló del papa Francisco. ¿Qué análisis hace de su designación? Hay un giro en el Vaticano? ¿Una modernización?

G.S.:
Modernización no sé si es la palabra correcta. Creo que hay un cambio en el centro de gravedad en el Vaticano. El centro de la Iglesia Católica no es mas Europa. El centro de gravedad es Latinoamérica y África si se mira al mapa del catolicismo. El papa es la expresión de dónde los católicos están. La Iglesia está cambiando y el papa es un espejo del cambio de la Iglesia. También el cambio es en el mensaje de la pobreza que puede ser percibido como modernización pero, para mí, más allá de los distintos significados que pueda tener la palabra, es un cambio hacia dónde los católicos están. Es significativo que el primer viaje que haga el papa sea a Brasil, porque Brasil es la tierra de la conquista. La Iglesia Católica casi desaparece en Brasil porque la Iglesia Evangelista la ha superado.

P: ¿ Para Ud. es marketing?

G.S.:
Es difícil aplicar a cualquier iglesia palabras que surgen de otros terrenos. Todo depende de si usted es creyente o no. Si no lo es , puede decir que es marketing. O puede decir que es por motivos geopolíticos. Pero si es creyente, es porque Dios lo decidió. No soy creyente pero no trato de proyectar nunca en la Iglesia Católica u otras iglesias mi propio pensamiento y mi propio vocabulario. No diría nunca márketing o motivos geopolíticos porque es una falta de respeto a la gente que tiene diferentes pensamientos.

P: Yendo a Europa, ¿puede decirse que quedó todo atrás ya?

G.S.:
La crisis terminó. El término crisis europea es confuso. ¿Es el euro, la eurozona, o la situación de algunos países? Si se divide en esas tres áreas, respecto a la primera de ellas, el euro nunca estuvo tan fuerte como ahora. La crisis lo hizo. Es más estable y predecible que el dólar. El BCE tiene como meta la estabilidad de precios. En EE.UU., la Reserva Federal utiliza precios estables y pleno empleo. Respecto al segundo punto, estamos más cerca de una federación política que nunca. Esto es una consecuencia involuntaria de la crisis. Lo que tenemos y aun no hemos resuelto es la deuda publica en ciertos países como Grecia, Chipre, España, Italia y quizás Francia,. Lo bueno es que hay consenso en lo que hay que hacer. Hay que reducir gastos, reformar el sistema de bienestar para recuperar el crecimiento y el pleno empleo. En Francia tenemos el único gobierno socialista de Europa y reconoce también que hay que reducir gastos. Hay una revolución intelectual. Europa es este contraste.

P: ¿No observa que hay un cambio quizás permanente de que los países emergentes ganan mas peso en la economía mundial?

G.S.:
No. Para mí y para cualquiera, que los países emergentes hayan tenido hasta ahora esta performance es una fuente de satisfacción. En primer lugar hay millones de personas que salieron de la pobreza. Se pensaba que iban a estar en la pobreza para siempre. Otro buena noticia y es mas ideológica es que se están recuperando gracias al libre mercado y libre comercio. Para mi es un sueño hecho realidad. Pero en Brasil hay una tendencia a dar pasos hacia atrás. El gasto público está creciendo rápidamente; hay una cierta clase de populismo que aún está ahí; la nueva presidente está menos orientada al mercado y es más populista que Lula. Y se ve en el crecimiento de Brasil que se está desacelerando. Lo mismo sucede en India, Pareciera que los lideres en estos países no entendieron lo que hicieron bien. Estoy muy preocupado por Brasil e India. Lo mismo China que está en punto de quiebre para ver si va a una economía innovadora o no. EE.UU. está totalmente recuperado. Mejor que nunca . Este siglo será americano.

P: ¿No piensa que la profesión de economista, quizás fruto de las crisis, se devaluó en los últimos años? ¿O que hay una tendencia a predecir eventos, cual si fueran gurúes o adivinos?

G.S.:
Los economistas honestos nunca hacen una predicción. Lo que podemos predecir es que si una estrategia económica es realmente mala, tendrá malos resultados. Podemos predecir que si se cierran fronteras, se destruye a la propiedad privada o se imprime dinero, los resultados no serán grandes. Años atrás, en la Argentina y en Brasil decían que cerrar fronteras era bueno para la economía. Es como un medico cuando habla de los efectos de beber o fumar. Lo que pase en los mercados, no lo sabemos y no podemos predecirlo. La profesión está trabajando bien. Tiene personas en el medio como Krugman o Stiglitz que no se sabe si son expertos o economistas, Para mi dejaron la profesión económica y están en otro terreno. Periodistas con Premio Nobel quizás. Krugman ya no es considerado un economista . Es un columnista.

Entrevista de Guillermo Laborda

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