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Argentina, en su Bicentenario, en un momento histórico

La Argentina ha sido uno de los países que sus ciclos han sido más cortos, hemos pasado en numerosas oportunidades de creernos los mejores del mundo a pasar a ser los peores, hemos pasado del autoritarismo a la democracia, de la euforia a la depresión. Hemos tenido todo tipo de antinomias, héroes que luego fueron villanos, épocas de inflación, de relativa estabilidad, grandes subas de dólar, dólar tranquilo, recesión, estancamiento con inflación hasta crecimiento a tasas chinas. Cambio de condiciones continuas en la economía, en las modas, en la política, en la sociedad y por supuesto en su Bolsa de Valores que es un excelente barómetro para medir el humor social. Si bien los ciclos y la ciclotimia son componentes que se observan en todas partes del mundo, se ha visto en la Argentina con una velocidad en tiempos mucho más rápida que en otros países y naciones, inclusive con una regularidad asombrosa.
La diferencia de los países más desarrollados es que estos ciclos y esta ciclotimia pueden durar muchísimos años, Alemania, Francia, EE.UU., tienen sus ciclos, y su ciclotimia, los activos de inversión también hay momentos que los inversores aman una inversión y otras veces la aborrecen. Ejemplos hay muchos, en el ciclo negativo de la década del 30-40, los alemanes entran a París con motivo de la Segunda Guerra Mundial, con antinomias, diferencias, odios muy marcados, 60 años después en el ciclo positivo, los mismos alemanes desfilan en París y son aplaudidos por los franceses. Hace un año el dólar era aborrecido por los inversores, hoy amado, hace un año el euro era amado hoy aborrecido. Diez años atrás el oro no era una inversión atractiva, se consideraba que no tenía valor, hoy es un activo al tope de las referencias.
El humor hacia los activos financieros, hacia los gobernantes, de cómo está la economía, la sociedad va variando de la depresión a la euforia y de la euforia a la depresión, esto compone un ciclo, y la ciclotimia y bipolaridad hace que los héroes en un extremo de euforia, pasen a ser villanos en un extremo de negativismo. Pasó con Salinas de Gortari en México, con Fujimori en Perú, y la Argentina tiene numerosos ejemplos en su historia.
Si pudiéramos expresar los ciclos de la Argentina, claramente veremos cómo hemos pasado de momentos buenos a malos y viceversa. En 1946 tuvimos después de su asunción como presidente uno de los mejores momentos de Perón (euforia), 9 años después, en 1955, pasamos a la Revolución Libertadora y Perón es derrocado de su poder (pasó de la euforia a la depresión), luego tuvimos un cierto auge hasta 1959 con Frondizi con un momento bueno (de la depresión a la euforia) para luego tener 5 a 7 años que se llevaron a Frondizi y a Illia del Gobierno (de la euforia a la depresión), después tuvimos de nuevo recuperaciones hasta el mejor momento de Onganía con Krieguer Vasena, con su mejor momento hacia 1967 como indica la Bolsa de Valores en dólares (de la depresión a la euforia).
Luego 9 años de grandes caídas bursátiles, suba del dólar, crisis, que incluyó el regreso de Perón primero proscripto, luego al poder, más tarde su desaparición, y finalmente el derrocamiento, tuvimos otros de los severos pasos de la euforia a la depresión.
Si usamos el barómetro bursátil, la Bolsa perdió un 93% de su valor en dólares, por efecto combinado tanto de caída de la Bolsa como la suba del dólar con la moneda argentina.
Desde 1976 tuvimos 4 años dorados de la economía en la primera parte de la economía militar hasta el techo de 1980, en 1980 los argentinos viajaban por el mundo con el famoso déme dos, la Bolsa subió en sólo 4 años 30 veces su valor, para recuperar todas las pérdidas desde 1967 hasta 1976 y termina su paso de la depresión de 1976 a la euforia de 1980 en valores muy superiores al techo del ciclo anterior de 1967.
Nuevamente y fiel a la volatilidad a los vaivenes, vuelve el paso de la euforia a la depresión desde 1982 hasta 1985 y 1989, según pueda tomarse. En este período tuvimos la época negra de los militares, con una guerra incluida como la de la recuperación de las Malvinas, la caída del mercado de un 80% en dólares, y con la pérdida de la guerra, de los mercados y caída de la economía, la salida de los militares y el regreso de la democracia. A pesar de que en 1983 se recupera la democracia, Alfonsín asume con un proceso inflacionario que sería el cáncer más importante de su Gobierno, medidos en términos de Bolsa el paso de la euforia con el techo de 1980 hasta el piso de 1985 o de 1989, incluyó, según el índice que se tome, una pérdida de un 95% de su valor en la Bolsa, ya sea en 5 o 9 años, y nuevamente la Argentina pasa de la euforia a la depresión, desde 1985 y desde 1989 nuevamente tenemos una gran recuperación hasta el año 1992 en el índice Merval y en el índice general en donde por efecto combinado de apreciación del peso, y suba de la Bolsa la misma creció 48 veces su valor a una tasa promedio del 675% anual, esta suba junto con la de 1976-1980 fueron muy importantes y marcó de nuevo el paso de la depresión a la euforia.
El techo del mejor momento en términos del índice Merval fue en 1992, allí el índice Merval estaba en su euforia, en 900 dólares, y pasa en 10 años con muchísimos altibajos hasta el piso de junio del año 2002 de 74 dólares, en un mercado bajista enorme en tiempos y en precios perdiendo la Bolsa nuevamente un 92% o un 93% de su valor. El peor momento de la depresión ocurrió entre diciembre de 2001 y junio de 2002, gran suba del dólar. Caída más alta del PBI argentino, cinco presidentes, devaluación, no pago de la deuda externa.
De nuevo los argentinos pasamos de la euforia de comienzos de los 90 en el mejor momento de Menem a la depresión con salida de De la Rúa, y cinco presidentes en la Argentina. Como suele ocurrir luego que el ciclo experimenta una parte negativa tan importante con caídas de activos, de Bolsa, de valores, de problemas políticos, económicos como fuera el 2001-2002, comenzó la parte positiva del ciclo.
Esta parte positiva del ciclo es la que debe analizarse cuidadosamente, el índice Merval en dólares pasó de 74 dólares hasta niveles de 765 dólares en el mejor momento de Néstor Kirchner, hoy con el Gobierno de su esposa el índice Merval se encuentra peleando con los niveles de 600 dólares.
La Argentina en los últimos 70 años ha tenido un ciclo regular de 13 años de duración, tuvimos malos momentos en 2002, en 1989, en 1976, en 1963, y en 1955 (aquí fueron 8 años), todos números de la secuencia de Fibonacci. Y tuvo momentos buenos en los años 1946, 1959, 1967, 1980, 1992-1994. Siempre ha sido negocio en los momentos de depresión de 1955, 1963, 1976, 1985 o 1989, y 2001-2002, invertir en todos tipos de activos argentinos que estuvieron regalados, propiedades, y en la Bolsa de Valores, tan deprimida de esta época y vender un dólar sobrevaluado, contrariamente en las épocas de euforia que siguieron a grandes subas bursátiles y grandes subas de valores de los activos en dólares ha sido oportunidad de poner en caja las grandes valorizaciones de las mismas como lo fueron 1967, 1980, y 1992 que tenemos datos bursátiles.
Dentro de este ciclo de 13 años, hemos tenido contrariamente a los otros países, 4 o lo sumo 7 años buenos, y luego al menos 6 años malos, con extremos de 9 y 10 años malos como fueron la caída de 1967 a 1976 y la de 1992 al 2002 en la Bolsa de Valores.
En general, en los países desarrollados el paso de la euforia a la depresión o parte negativo del ciclo dura un 25% o un 30% del tiempo de la parte positiva del ciclos. Justo a la inversa de la Argentina donde la parte negativa ha sido más extensa.
Primer desafío hacia adelante de este Bicentenario es que esto cambie que, dentro del ciclo, la parte positiva dure más que la negativa.
Otro tema es que los ciclos se van extendiendo en tamaño de acuerdo con el progreso de las naciones, es decir, las crisis están separadas por más años, no 13 u 8 años como ocurriera en la historia argentina de los últimos 70 años.
Como analista y observador de los ciclos mundiales y también de la Argentina, creo fervientemente que la oportunidad es única y es ahora, y hay ciertamente elementos muy importantes para ser optimista desde aquí y para los próximos años.
1) La Argentina es la única Bolsa de Latinoamérica que está debajo de los máximos en dólares de la década del 90, está un 33% debajo, mientras que Chile, Brasil, México, Colombia, y Perú están entre un 200% y un 400% arriba de los valores en dólares que tocara la Bolsa en la década del 90.
2) La Argentina en sus propios ciclos positivos siempre terminó el paso de la depresión a la euforia en su Bolsa un 200% arriba del techo anterior, el techo de 1980 del índice general, fue un 200% arriba del techo anterior de 1967, el techo de 1992 fue también un 200% arriba del techo de 1980. El techo del Merval de 1997, del 2007 no ha superado el techo del mercado alcista anterior de 900 dólares, si lo supera por un 200% el techo debería ser 2.700 dólares, un Merval de 10.000 puntos.
3) Muy relacionado con lo anterior los ciclos alcistas anteriores subieron a una tasa anual del 700% en dólares; desde 1976 hasta 1980, 31 veces en dólares; de 1985 a 1992, 47 veces en dólares, este ciclo empezado en el año 2002 sólo 10 veces en dólares, y no ha alcanzado los valores nunca de la década del 90.
Brasil tuvo su época dorada con Lula, Colombia con Uribe, Perú con Fujimori y Toledo en la Bolsa, México con Salinas y Fox, la Bolsa argentina ha sido una montaña rusa con grandes valorizaciones en dólares y monstruosas pérdidas, la que ocurrió entre 1992 y 2002 fue una de las más grandes en tiempos y precios de la historia. Creemos que la oportunidad está, que mejor momento que este Bicentenario para desear la Argentina levántate y anda... Merval 10.000... puntos... (2.500 dólares) creemos que este número no es una mera quimera desde ahora y para los próximos años de la Argentina. Que el contexto internacional no ayuda, es cierto, pero ya tuvimos todo lo malo, cuando los mercados mundiales bajen la Argentina lo hará y será oportunidad de compra creemos; cuando suban, la Argentina será seguramente la vedette. Aparte, no se olvide de un dicho que habrá escuchado: cuando a los otros les va mal a la Argentina le va bien... Veremos. ¡Feliz Bicentenario Argentina!


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