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Argentina y Brasil tuvieron su hora ayer en el festival romano
Marco Miller, director del festival romano, quien decidió a partir de esta edición del “ajuste” terminar con las estrellas y la alfombra roja.
Protagonizado por Irandhir Santos, el film tiene un ritmo lento que por momentos puede irritar al espectador, pero que sirve el propósito del director de recordar un período sombrío de la reciente historia brasileña y criticar al mismo tiempo el abusivismo edilicio que ha convertido a Sao Paulo en un colmenar abigarrado.
Hernán Rosselli es un "autor" completo en el sentido que ha producido, dirigido, escrito y montado su opera prima, un film que cuenta los avatares de un pequeño despachador de dinero falso que trata de fundar una imprenta por cuenta propia, a la que sus antiguos empleadores destruyen. Después de un breve lapso como enfermero de un geriátrico, Mauro volverá a su antiguo oficio, esta vez como dependiente, pero falsificando billetes de cien dólares en lugar de los más modestos 20 pesos argentinos.
"Mauro" sigue la senda trillada de mucho cine argentino de mostrar segmentos de vida, casi sin progresión dramática y deteniéndose en describir momentos de la vida cotidiana (un asado, una visita en discoteca, una fugaz relación amorosa, los encuentros con los amigos) pero logra fascinar al espectador con la minuciosa descripción del viejo oficio de falsario.
Entre loss films vistos ayer en el festival romano sobresalió una nueva versión de "Doce hombres en pugna" (Twelve Angry Men), el telefilm de Reginald Rose y el film de Sidney Lumet, que después de haber pasado también por la lente del director ruso Nikita Mijalkov en "12", asume nueva vida en China, medio siglo más tarde.
Esta versión oriental se denomina "Shier gongmin" (12 ciudadanos), opera prima del joven director teatral Xu Ang. Xu respeta las tres unidades aristotélicas para contar esta vieja y siempre vigente historia de un jurado que siembra las dudas en sus once compañeros acerca de la culpabilidad de un acusado. Como en el código penal chino no existe este tipo de proceso, Xu y sus guionistas Han Jinglong y Li Yujiao inventaron un jurado de padres de estudiantes de jurisprudencia que han montado un juicio propio sobre un hecho real, de paso echando una mirada crítica a la sociedad china, cada vez más polarizada entre ricos y pobres, sin dejar de recordar el medio siglo de dictadura maoista.
También ayer en Roma el cineasta brasileño Walter Salles recibió de manos del director chino Jia Zhangke el premio Marco Aurelio a la carrera. Salles había dedicado un documental al director chino, que tendrá su estreno mundial dentro de diez días, en el Festival de Sao Paulo, al que concurrirán ambos cineastas. "Para mí es un honor inmenso recibir este premio, sobre todo de parte de un país cuyo cine amo profundamente y que gracias a los films de Michelangelo Antonioni, Roberto Rossellini, Vittorio De Sica, Marco Bellocchio, Ettore Scola, Nanni Moretti y muchos otros me hizo elegir este oficio", declaró Salles visiblemente emocionado.
El director del festival, Marco Miller, quien decidió que esta edición, la del ajuste, no contaría con figuras como en otras ediciones y haría foco en un cine más "independiente" declaró durante el homenaje a Walter Salles que el premio -establecido en 2012- se entrega a un director "no sólo por lo que significó su carrera integral, sino también por su futuro como cineasta".
Salles recordó que él y Jia participaron en el mismo festival de Berlín de 1998 en el que fue galardonado con el Oso de Oro "Central do Brasil", que lo lanzó internacionalmente, mientras el director chino presentaba su ópera prima, "Xiao Wu". "Nos volvimos a encontrar en 2007 en Sao Paulo, donde presenté su obra y le prometí que le iba a dedicar un documental", declaró Salles.


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