18 de agosto 2015 - 00:00

Arranca negociación por seis sillas en Magistratura porteña

Daniel Angelici, Juan Manuel Olmos y Jorge Rizzo
Daniel Angelici, Juan Manuel Olmos y Jorge Rizzo
El último tramo del año electoral motivará movimientos de diverso tenor en el Consejo de la Magistratura porteño, algunos de ellos digitados a partir de la elección de Horacio Rodríguez Larreta como jefe de Gobierno y otros todavía atados al destino de Mauricio Macri en la presidencial de octubre.

De los 9 integrantes del cuerpo colegiado a fines de este año sólo continuarán tres. La abogada del PRO Marcela Basterra (de estrecha sintonía con Rodríguez Larreta); el radical Carlos Más Vélez y Juan Pablo Godoy Vélez que ganó su elección con respaldo del macrismo y de la agrupación Gente de Derecho, que controla el Colegio Público de Abogados de la Capital, pero luego rompió con este armado a partir de que Jorge Rizzo lo acusara de maniobras supuestamente irregulares.

El frenesí negociador tiene como actores destacados por el lado Macri a Daniel Angelici y el propio Rizzo, y por el peronismo al actual titular del Consejo, Juan Manuel Olmos.

El consejo es un lugar codiciado por varios motivos. Más allá de los sueldos, que en ciertos casos superan a la Magistratura nacional, este organismo tiene un funcionamiento más ordenado y los consensos se generan con mayor facilidad. La prueba más evidente es que en la Magistratura porteña se realiza un pre-plenario en el cual se negocia y al momento del pleno ya está todo acordado. A nivel nacional es exactamente al revés. No hay pre-plenario sino algunos encuentros bilaterales y cuando llega el momento de la verdad todo se diluye en un debate exacerbado e inconducente.

La otra diferencia crucial es presupuestaria: la Magistratura porteña administra toda la Justicia de la Ciudad, sin compartir atribuciones con el Tribunal Superior de Justicia.

Los jueces tienen la posibilidad de nominar tres representantes para la Magistratura que recién asumirían en mayo del año que viene. Se descuenta que dos serán cercanos al PRO y un tercero al peronismo. De la primera tanda quien ya ha solicitado el pase es Javier Buján, que es juez con licencia porque se desempeña en la administración porteña. Buján arrastra un antecedente inquietante porque meses atrás sufrió un ataque a los tiros en la entrada de su domicilio en circunstancias que no terminaron de ser aclaradas.

En tanto la jueza Carla Cavalieri, conocida por instruir casuas vinculadas a barras bravas, también tiene interés en ser promovida al Consejo. Cuenta con contactos en el radicalismo porteño pero no tendría el apoyo de Angelici. Cerca de la jueza atribuyen ese rechazo a los expedientes que instruye referidos a la violencia en el ámbito del club Boca Juniors, que Angelici preside. Otro interesado en el Consejo es el camarista Fernando Lima. La gran disputa son los tres lugares previstos para representantes de la Legislatura. Esos cargos los ocupan Olmos, Sebastián De Stéfano y Agustina Majdalani.

En el kirchnerismo, que como es habitual realizó una elección en la Ciudad sin demasiado para festejar, hay varios anotados para esa silla, especialmente entre quienes no tienen posibilidad de retener su escaño legilstaivo. La figura más recurrente en esas gestiones es la del legislador Anibal Ibarra. Por ahora todo indica que el lugar de Olmos sería para un integrante de su staff.

Dentro del PRO se repetirá la clásica interna entre los dos grupos de abogados que escucha Macri. Y hay dos asientos a repartir desde noviembre. Angelici querría impulsar al exlegislador Enzo Pagani, que ahora preside la fundación de Boca, en tanto Rizzo apoyaría a una integrante de su equipo en el Colegio Público capitalino.

Desde el sector más cercano al Colegio de Abogados de la Ciudad, que no comparte el estilo del grupo de Angelici, el respaldó sería para que el escribano general de la Ciudad, Mauricio Devoto, acceda a la Magistratura también en representación de la legislatura.

Además de los consejeros queda la duda en torno del futuro del administrador general del Consejo, cargo decisivo que Alejandro Rabinovich debería revalidar con la nueva composición. Cerca de Rodríguez Larreta se ha señalado con insistencia en el último mes que Rabinovich no tuvo mayores reparos en apoyar a Gabriela Michetti en la interna porteña. Obviamente, al actual jefe de gabinete ya le han acercado dos curriculum de potenciales candidatos a esa oficina.

Sin embargo el cargo de administrador debe discutirlo la Magistratura y luego pedir el aval de la Legislatura. En la nueva composición Rabinovich tendría chances de continuar. Cálculos y especulaciones que, en gran parte, dependerán del destino final del PRO en las presidenciales, porque si Macri se alza con el triunfo en la segunda vuelta el escenario será distinto.