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Arrecia ofensiva militar contra las FARC tras crimen del gobernador
Imelda Galindo, esposa del gobernador asesinado el lunes, Luis Francisco Cuéllar, se lamenta frente al féretro. Después del brutal hecho, Álvaro Uribe descartó la vía negociada para liberar a los rehenes que permanecen en manos de
las FARC.
La Fiscalía General informó que el asesinato del gobernador de la provincia de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, se produjo a las 23 del lunes, en la misma noche del secuestro, a poca distancia de donde apareció incendiada la camioneta del político y ganadero que en el pasado había sufrido otros cuatro raptos. La familia de Cuéllar evalúa que la dificultad que presentaba para caminar por un problema en la pierna izquierda habría sido decisiva para que los secuestradores optaran por matarlo, mientras que la esposa, Imelda Galindo, reveló que el cuerpo tenía «las manos y pies con tierra, quiere decir que se arrastró» y opuso resistencia a sus captores. Uno de los hijos de ambos fue asesinado en 2003 al parecer también por guerrilleros.
Uribe reconoció que Cuéllar fue ultimado como respuesta al operativo militar de rescate por él ordenado. «Los altos mandos me han explicado que como había una persecución de la fuerza pública, seguramente los terroristas, para evitar hacer disparos, procedieron a degollar al señor gobernador», explicó.
El presidente criticó que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, marxistas) hayan ofrecido liberar a dos militares que mantienen cautivos a la vez que secuestraban al gobernador de Caquetá. «Hay quienes pretenden darle reconocimiento político a los narcoterroristas de las FARC. Es bueno que la comunidad internacional reflexione: estas acciones que hacen las FARC, el martirio al que han sometido a los colombianos durante casi 50 años, sólo admiten un calificativo: terroristas», dijo el mandatario, quien cimentó la popularidad de la que goza gracias a la «mano dura» contra las organizaciones guerrilleras.
Durante una alocución por radio y TV en la noche del martes, el mandatario colombiano enfatizó: «En medio del dolor ratifico ante ustedes toda nuestra decisión de derrotar al terrorismo. De derrotar este flagelo del secuestro». Las palabras de Uribe suponen que el proceso de liberación del sargento del Ejército Pablo Emilio Moncayo, quien el 21 de diciembre cumplió doce años de cautiverio, y del cabo Livio José Martínez, dos rehenes que las FARC ofrecieron liberar en abril, y que era esperada en los próximos días, quedó en vilo.
Cuéllar, un ganadero que el martes habría cumplido 69 años, fue sacado de su vivienda en Florencia -capital de Caquetá- la noche del lunes por la columna de las FARC «Teófilo Forero», según el Gobierno.
En tanto, las FARC se despegaron de las acusaciones que recaen sobre ellas y sembraron dudas del asesinado.
«Sea quien sea el autor del hecho, el gobernador no era un santo. No era un simple civil y participaba activamente en la guerra», señalaron en un comunicado difundido por la agencia Anncol, su habitual vocera.
«No creemos que en cuestión de horas, el presidente (Álvaro Uribe) y su régimen hayan establecido que la organización es la autora del hecho, sin mostrar ni siquiera una sola prueba», añadió.
Según Anncol, «el 90% del país ignora que el gobernador asesinado tenía amplios lazos paramilitares», por los que «fue investigado por la Justicia en marzo pasado».
Se trató del primer secuestro de un gobernador ocurrido en Colombia desde que Uribe asumió la presidencia en agosto de 2002 y lanzó su política de «seguridad democrática», que privilegia la estrategia militar para enfrentar a las guerrillas, y que ha encontrado puntos oscuros en vínculos del Gobierno con los paramilitares de ultraderecha.
El hecho se enmarca en una reciente ofensiva guerrillera, que curiosamente coincide con las amenazas de guerra de Hugo Chávez a Colombia. Cuéllar fue velado ayer en la Asamblea Legislativa provincial sita en Florencia y su cuerpo será trasladado hoy a Bogotá para su entierro. Una gran pancarta que decía «Luis, estarás siempre en el corazón de los caqueteños y caqueteñas» fue colocada a la entrada del edificio. Más tarde, el féretro fue trasladado a la catedral de Florencia, donde se congregaron 400 personas en su honor.
El director del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS, inteligencia estatal), Felipe Muñoz, explicó que el Ejército sigue peinando varias zonas del Caquetá para dar con los asesinos del gobernador, con más de 3.000 hombres en labores de persecución por aire y tierra.
Agencias EFE, AFP, Reuters, DPA y ANSA


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