Cuando arrancaba el año bursátil, la expectativa de la mayor parte de los analistas era el de uno mediocre (+4%/-4%). Si bien se esperaba una mejora económica respecto al 2013, al mismo tiempo se apuntaba a una desmejora en las ganancias de las empresas. Esta dicotomía se explica en que se veía que el proceso de ajustes internos, responsable de la mayor parte del incremento de los resultados corporativos, estaba llegando a su fin. Tal vez sea esta expectativa -al menos en parte- lo que explica el 7% que se derrumbó el Dow durante enero. A partir de ahí el ánimo de los inversores fue mejorando, ya que a pesar que las ganancias empresariales se comportaban como se esperaba, la baja de las acciones permitía obviar su efecto. Así llegamos a marzo con el Dow cediendo el 0,02% en el año. A pesar de esto, los estados contables fueron recibidos con una merma del 3,3%. Algo similar ocurrió con los balances de junio. El Dow había alcanzado a trepar un 3,2% sólo para caer el 4,3% en las semanas siguientes. Con esos dos antecedentes, el temor es que vuelva a repetirse el mismo fenómeno. Así arrancamos la nueva temporada de balances (que va más allá de la fecha de difusión contable) con el Promedio Industrial ganando un máximo del 4,2% anual. Si se hubiese de repetir lo visto en los dos trimestres previos, no sería extraordinario experimentar en las próximas semanas una baja entre el 4% y el 7%. Siguiendo esta línea, ayer deslizamos un comentario sobre el precio del petróleo; el temor en este frente (con el 1,33% que acaba de retroceder a u$s 87,67 por barril) es que no sería anormal que -de no mediar alguna sorpresa- ronde en el mediano plazo en torno a los u$s 80 por barril.
En otro escenario hubiéramos obviado los comentarios anteriores, pero con la tasa de los treasuries a 10 años, en el 2,33% anual, el mínimos desde el 18 de junio del año pasado (en enero, 67 de 67 analistas entrevistados por la agencia B predijeron un incremento de la tasa en 2014), es claro que el entusiasmo que está generando la Fed se circunscribe a las acciones (pregúntese porqué), que ayer rebotaron -índice Dow- el 1,64% a 16.994,22 puntos. Otra para pensar: la tasa a 2 y 5 años ronda el máximo desde 2011.
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