Arroz: los altos costos complican al negocio

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La producción este año alcanzaría alrededor de 1,3 millón de toneladas, versus el 1,5 millón de toneladas del ciclo anterior. El incremento de la energía juega un papel clave y afecta el desarrollo de la actividad. Además los productores solicitan líneas de financiación pensadas especialmente para el sector.

La actividad arrocera argentina mostró una caída cercana al 15% en la campaña 2016/2017, al implantarse sólo 196.000 hectáreas, según las estimaciones de la producción, que abarcan a las principales provincias productoras. El achique de la superficie encuentra sus causas en los altos costos de producción -por el elevado precio de los insumos energéticos como la electricidad y el gasoil- además de la falta de competitividad de la moneda.

En las últimas campañas el cultivo perdió un promedio de 30.000 toneladas anuales de producción. El negocio arrocero local se concentra en las provincias de Corrientes, con casi el 44% del total, seguida por Entre Ríos con el 37%, luego Santa Fe con el 14% y las provincias de Chaco y Formosa con el 5% restante.

"La superficie asignada a este cultivo viene cayendo de forma sostenida por la mala performance que presenta, sobre todo por relación costos de producción-precio recibido. Además el clima influyó en los resultados de la cosecha porque aún estamos sufriendo los últimos coletazos de la Corriente del Niño", aseguró al suplemento Agronegocios Pedro Tomasella, presidente de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz (ACPA).

La campaña arrocera, que ya se encuentra en los últimos tramos, no obstante, muestra resultados interesantes, con rindes que se ubican entre 6.000 y 6.500 kilos por hectárea, con una cosecha estimada en más de 1,3 millón de toneladas, pero aún no están los números definitivos porque falta levantar varios lotes en Entre Ríos y parte de Santa Fe.

Un productor de arroz recibe en la actualidad unos 1.200 pesos por cada tonelada entregada a la industria, mientras que el precio ideal, según los productores, debería ubicarse entre 3.500 y 4.000 pesos.

En 2015, la superficie asignada a este cultivo totalizó 232.590 hectáreas y una producción que se acercó al 1,5 millón de toneladas. Para la campaña actual se espera una cosecha estimada entre 1,3 y 1,4 millón de toneladas. La mayoría de los productores arroceros tiene menos de 1.000 hectáreas.

"Nuestro punto más débil lo tenemos en la comercialización a la hora de exportar. Las cargas sociales son muy altas, los repuestos de las maquinarias empleadas son muy caros. Usamos cinco veces más maquinarias por hectárea que cualquier otra producción agrícola, porque necesitamos herramientas mecanizadas con tecnología muy avanzada. No somos competitivos", resumió el titular de la entidad de productores.

Tomasella advirtió además, que los costos son en dólares a los que hay que sumarle una inflación también en dólares, factor que le quita competitividad , con lo cual los números cierran muy finitos.

Financiamiento

Otra de las preocupaciones de los plantadores de arroz es la falta de líneas crediticias específicas para esta actividad que adquiere una relevancia muy significativa en las provincias litoraleñas a la hora de decidir la siembra.

"Estamos trabajando mucho con este nuevo Gobierno desde el año pasado, porque el Banco de la Nación no tenía ninguna línea activa para el cultivo de arroz, por eso nos sentamos a conversar con los gerentes zonales para ver si el sector puede ser asistido", añadió este productor de Corrientes.

En las últimas campañas Brasil se convirtió en uno de los compradores de arroz más importantes, situación que ayudó a descomprimir el mercado interno. El 65% de la producción se exporta y el 35% restante queda en el mercado interno.

Las perspectivas del cultivo están sujetas más a las condiciones agronómicas que a los precios y a algún tipo de aliciente a futuro, como algún movimiento del dólar o créditos para plantar, aunque se espera una recuperación de la superficie arrocera.

Las diferentes entidades arroceras se trabajan en la diversificación de la actividad a partir de la producción de "Pacú". En ese sentido, desde la provincia de Corrientes, el Gobierno lleva adelante una serie de estudios para evaluar la factibilidad de su implementación y hacerla llegar a los pequeños productores.

Por su parte, el director nacional de Agricultura, Ignacio Garciarena reconoció la existencia de "problemas de competitividad en la producción arrocera que tienen que ver con los costos, porque somos tomadores de precios y estos juegan un papel importante. En cuanto a la energía estamos trabajando a pesar de que no nos encontramos en la mejor de las situaciones para poder llevar adelante algún tipo de reclamo ante el Ministerio de Energía, pero creemos que en algún momento se nos va a producir alguna rendija para plantear algún tipo de reclamo. Este problema también los tenemos, por ejemplo en la cadena del olivo".

Por ahora las estimaciones para un aumento de la superficie asignada no son las mejores, coincidió Garciarena con el titular de la entidad arrocera de Corrientes, porque el cultivo soporta hoy una doble tenaza: "Por un lado tenemos la falta de precio internacional, que no es acorde a la hora de tomar una decisión sobre la siembra y por el otro está el aumento de los costos que ejerce una presión negativa", apunto.

Desde el Estado, por otra parte, se trabaja en aspectos vinculados a la infraestructura y la logística, que son puntos a resolver para lograr una mayor competitividad de una cadena que viene en baja y que lamentablemente, no se espera una recuperación en el corto plazo.

Respecto de las exportaciones de arroz desde el Ministerio de Agroindustria se trabaja para "fortalecer los mercados ya ganados, pero a la vez en la búsqueda de nuevas oportunidades, hubo una agenda muy activa y esperemos que eso dé sus frutos, pero esas acciones son importantes en a mediano y largo plazo esto tiene que ver con la confianza que esos mercados puedan generar hacia la mercadería argentina", razonó.

En cuanto a los destinos, seis países (Irak, Brasil, Chile, Cuba, Bolivia y Senegal) concentraron casi el 90% del valor y casi el 93% del volumen del año 2015, destacándose Irak, al que se exportó el 37% del valor y el 36,9% del volumen total.

En materia de innovación tecnológica las empresas privadas y el INTA trabajan en el desarrollo de diferentes variedades con tolerancia a diferentes enfermedades y a sequía, semillas que permitan producir lo mismo con menor disponibilidad de agua. "La genética es un gran desafío como para poder crecer en rendimiento por hectárea".

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