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Art Cologne: la evolución de un proyecto genuino
Entre el 10 y el 13 de abril, 55.000 personas visitaron las más de 200 galerías internacionales que reunió este año Art Cologne, el mejor ejemplo de una feria donde crecen y se afianzan los precios de los artistas emergentes.
Sus orígenes se remontan al año 1967, cuando los galeristas Hein Stünke y Rudolf Zwirner montaron la primera Kunstmarkt Köln.
El lanzamiento fue un proyecto de avanzada para .la época y abrigaba la idea de generar un nuevo centro para el comercio del arte en el continente. La urgencia estaba dada, en principio, por la necesidad de inyectar una nueva dinámica a esta actividad en Alemania Occidental, que hasta el momento era de muy bajo perfil, aun cuando en el período inmediato a la posguerra había tenido un fuerte impulso acompañado de un cambio de mentalidad.
Según se cuenta, por entonces París empezaba a perder su condición de capital del arte moderno, junto con su liderazgo en el mercado, como consecuencia del auge de la escuela de los pintores abstractos en EE.UU., que convirtió a Nueva York en la nueva capital del comercio del arte. Al final de la guerra, la dividida Alemania fijaba capital del país Occidental en la ciudad de Bonn, en la región del Rhin, una zona industrial en el centro de Europa, que asumió el rol de capital europea del arte.
A principios de la década del 60 estas condiciones eran las ideales para sustentar el crecimiento del proyecto Art Köln. Los planes iniciales de Stünke y Zwirner no eran del corto plazo solamente, sino que su objetivo a largo plazo era promover el nuevo arte emergente alemán. Tenían la intención de introducir esos artistas al mercado internacional y atraer a nuevos compradores.
Los creadores originales superaron largamente sus expectativas y el proyecto pasó a la historia: Art Köln ha jugado un papel decisivo en el desarrollo del mercado del arte internacional y ha tenido una influencia formativa en todo lo que ocurrió en el rubro en Europa de ahí en más.
El balance de esta idea, casi cincuenta años después es más que excelente, ya que en general, la calidad de la Feria cada año supera la anterior.
Este año, eso se debe en parte debido a algunas incorporaciones clave : Por ejemplo, la galería Contemporary Fine Arts (CFA), que está de vuelta en Colonia después de más de diez años y cuenta con la presentación más audaz de la feria: dos stands de 50 metros cuadrados que muestran obras de Tal- R vendidos en la primera hora de inaugurada la feria por 46.000 y 75.000 dólares, y cuatro obras de los gemelos Gert y Uwe Tobias por 52.500 dólares, también con la nutrida presencia de coleccionistas.
Una gran escultura de Sterling Rubí encabezó las ventas de la segunda jornada, después de haber sido vendida a un coleccionista alemán por u$s 150.000. Otra gran escultura del artista de Colonia Michail Pirgelis se vendió por u$s 55.000 y, finalmente, se vendió "una gran cantidad de obras de trastienda" según informaron los organizadores.
Una galería Berlinesa vendió pinturas de la serie "F" de David Ostrowski en un precio entre 10.000 y 34.000 dólares, a pesar de la reciente venta de una obra del mismo artista en Phillips de Pury por u$s 145.000. Dos obras de Dorothy Iannone, artista de gran fama de la década de 60, que habían despertado gran interés desde el punto de vista institucional obtuvieron un precio del orden de los 89.000 dólares. Iannone actualmente expone una importante muestra retrospectiva en la Berlinische Galerie.
Art Köln es el mejor ejemplo de una feria que actúa como vidriera de promoción y termómetro de la evolución de los emergentes,
y que derriba el mito de que, para comprar en ella, se necesitan exhorbitantes sumas de dinero.


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