9 de febrero 2022 - 00:00

Mohaded: la apoteosis de la cultura mestiza

Su muestra en el Museo de Arte Decorativo. "Territorio híbrido" trasunta las claves de tal identidad.

Mohaded. Las figuras totémicas que reciben al visitante a la muestra.

Mohaded. Las figuras totémicas que reciben al visitante a la muestra.

El Museo Nacional de Arte Decorativo presenta una extensa muestra del diseñador catamarqueño Cristián Mohaded (1980). Capaz de moverse con soltura entre las formas del pasado y el presente, de utilizar con creatividad los materiales más diversos y, de apreciar el clasicismo europeo y también nuestros valores, Mohaded ganó reconocimiento en el universo del diseño global. El curador de la muestra “Territorio Híbrido”, Wustavo Quiroga, presidente de la Fundación IDA (Investigación en Diseño Argentino) destaca estos atributos y, en especial, la capacidad de Mohaded para mostrar frente al mundo la cultura mestiza de Latinoamérica y traer el recuerdo de los precursores del diseño contemporáneo argentino.

Al ingresar al Gran Hall del palacio Errázuriz, llama la atención la solemnidad de los monumentos. Esas figuras totémicas, que desde lejos parecen talladas en piedra, descubren la levedad de su material: una fibra vegetal. La instalación de cestería se llama “Campo de Torres” y un video exhibe las manos de un artesano tejiendo las formas redondeadas que, unidas unas con otras, configuran las Torres. Mohaded desdeña las jerarquías del oficio y su propuesta se abre de este modo a distintas manualidades.

El contexto del Museo Decorativo que alberga la muestra tiene su razón de ser. Más allá del gusto argentino por la arquitectura palaciega, importa el vínculo con Ignacio Pirovano. El curador aclara: “Pirovano fue el primer director del Museo Decorativo, entre 1937 y 1955. Gestor cultural, coleccionista y empresario de la firma Comte, especializada en muebles y objetos de estilo, comenzó a trazar un estilo argentino basado en las identidades singulares de cada región del país que, unidas, manifestaban el panorama nacional”. Así, al valor estético de la muestra se suma el documental y, sobre todo, el teórico.

Mohaded presenta un living con un sillón extraordinario tapizado con un bello tejido de poncho y un estilo que denomina “art déco criollo”. Allí mismo hay una alfombra producida por una empresa local, que ostenta los atractivos dibujos del art déco de Mohaded. El llamado “brutalismo natural” predomina en distintos muebles y objetos, como una severa mesa de piedra. El artista Santiago Lena en colaboración con Mohaded realizó unos candelabros de cerámica. Junto a ellos hay dos tronos de madera de algarrobo dedicados a los abuelos del diseñador. Entre varios objetos se destaca una lámpara; se llama “Frontera” y la luz atraviesa y embellece las formas geométricas y semitransparentes del ónix, algunas pulidas y otras con su propia rusticidad. Hay un biombo que llama la atención con los destellos del material. De una mina ya agotada de la provincia de Córdoba proceden los restos de mica que cubren y decoran sus hojas. La rodocrosita es una piedra común pero también agotada por la explotación. “Pétalos” se llama la alfombra que imita sus formas y su color rosado. La platería criolla no podía faltar y Mohaded invitó a referentes consagrados del diseño internacional, como el argentino Pablo Reinoso, para presentar una colección de mates sofisticados. El edificio Kavanagh creado en los años 30 que evoca la muestra, le brinda forma al escalonado de una biblioteca con su arquitectura racionalista y art déco. Allí está también el homenaje al decorador francés Jean Michel Frank, en una nueva versión de su sillón “Elephant”, diseñado para el hotel Llao Llao donde fundó el estilo Bariloche. Durante su largo viaje por el país, Mohaded realizó dos sillones “Elephant” con textiles y artesanías del norte, en contrapunto con el original sureño, perdido. Frank reconoce su inspiración en la chilena Eugenia Errázuriz para crear un “híbrido”, surgido entonces a partir de la conjunción de las líneas de los muebles franceses del siglo XVIII, con la pureza despojada del modernismo. Así, eliminando molduras y ornamentos y todo lo superfluo, el francés y la chilena crearon las bases del estilo minimalista. Pirovano estuvo con ellos en París y, ya en Buenos Aires fundó Comte, la mayor productora de los “híbridos” de Jean Michel Frank.

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