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ArteBA, 21 años para consolidar un mercado
En su 21a edición, arteBA persigue la «excelencia» (término que trasciende la calidad de las obras, seleccionadas por un comité), y, como objetivo esencial, la ética del mercado.
Si se miran en retrospectiva las primeras ediciones de arteBA, no sólo surge el recuerdo de los fieles compradores que se contaban con los dedos de una mano, sino, también, de todos aquellos galeristas que les cobraban a los artistas el precio del stand, porque no confiaban en las ventas. Estas y otras distorsiones, como los museos que solían incrementar sus colecciones exclusivamente en base a donaciones (y en la Feria no compraban ni un papel), se fueron corrigiendo con el tiempo. La acción del Malba y, en estos últimos años, el Museo de Bellas Artes (desde que Guillermo Alonso ocupa la dirección), determinaron un cambio rotundo. Ambas instituciones realizan sus compras en la Feria con transacciones transparentes: las cifras que pagan adquieren visibilidad frente al público masivo. Y está bien que así sea. Los Museos no pueden desentenderse de su gran responsabilidad: legitimar el valor del arte en el mercado y asumir su función orientadora, ser el Norte, un modelo genuino para los coleccionistas.
En este sentido, es preciso mencionar el Programa Matching Funds arteBA - Zurich, que surgió hace casi una década para inducir a los museos a adquirir obras. Con este programa educativo, Zurich destina una suma a tres museos que deberán igualarla o superarla para adquirir las obras que seleccionen. Es decir, los museos retoman así su razón de ser primordial: coleccionar. Por esta razón, son los mejores clientes de las ferias de todo el planeta.
Luego, es preciso entender algo básico, los museos deben entablar una relación ética y muy bien planificada con el mercado, una relación ejemplar. Como espacios de consagración, los museos convalidan con su prestigio la posición del arte en el mundo; son los territorios donde se escribe la historia y donde libran sus batallas aquellos que tejen y destejen la gloria de los artistas.
Donaciones
Para consolidar el crecimiento y la política de algunos museos, instituciones y firmas como arteBA -Zurich, Sothebys, Hermès, Buenos Aires Photo, American Express o el banco Citi, entre otras, realizan compras de arte para donar a los museos.
Hasta aquí, todo parecería ir sobre rieles. No obstante, el arte tiene sus propios indignados: los artistas que padecen las demandas del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. El MAMBA los invita a participar de la muestra «Últimas tendencias II», pero les impone la condición de que donen la obra que van a exhibir. Los directores y curadores de todos los museos se enorgullecen por el arte que compran. Las donaciones, son la excepción a la regla y suelen provenir de empresas o coleccionistas.
Por otra parte, los anuncios del jefe de Gobierno, Mauricio Macri, sobre la estrechez de las finanzas porteñas, son manifestaciones recientes, mientras las demandas del MAMBA son de vieja data. En los tiempos de Jorge Telerman, la cuestionable y pretenciosa «Ultimas tendencias I», además de pedir «donaciones», privilegió el conceptualismo a la moda y excluyó artistas geniales como Fernanda Laguna, Feliciano Centurion, Liliana Maresca, Sergio Avello y Benito Laren. Hoy, sin duda encabezan la lista.
Ante la disyuntiva de negar la obra, a los artistas les duele resignar su anhelo de reconocimiento público, quieren estar en el MAMBA porque el Museo les pertenece. Saben que el pago de la obra, aunque sea un precio mínimo, como el que consiguió Fernando Farina en Rosario para formar la colección del Castagnino + Macro, es un modo de valorar su trabajo. Además, al MAMBA le adjudicaron medio millón de pesos para catalogar su colección, trabajo que debería estar hecho si se tienen en cuentas las extensas vacaciones del personal, durante los años que estuvo cerrado.
Por lo demás, estas donaciones perjudican a los galeristas, que no cobran la comisión que con justicia les corresponde, y basta ver el precio que pagan para estar en arteBA y los gastos que afrontan día a día. Pero no es fácil encontrar argumentos para oponerse a esta forma de apropiación. La Asociación de Amigos del Malba y la Fundación Costantini aseguraron una base de 40.000 dólares anuales para adquisiciones del Malba. Suma que con los apoyos de los programas mencionados y de las empresas llegó en el año 2010 a 130.000 dólares. El Museo engrandeció su colección con más de 300 obras de arte moderno y contemporáneo, local y regional, y ninguna fortuna tambaleó con estas compras.
Finalmente, arteBA fue fundada para que los artistas vivan de su trabajo, y el éxito acompañó a la Feria: hoy es la mayor de Latinoamérica y el más grande acontecimiento del arte en la Argentina. Mañana habrá muchos logros para celebrar, pero acaso el más importante es la tenaz insistencia que, año a año, modifica la escena del arte con el afán de tornarla confiable. El debate sobre las «últimas tendencias» recién comienza.


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