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Arturo Sandoval: “Siempre creo que tengo algo más por hacer”
Sandoval mantiene firmemente su anticastrismo: «Los cambios son sólo cosméticos», asegura «y el que crea que con los Castro puede haber entendimiento está muy equivocado».
Periodista: ¿Qué distancia hay entre aquel niño de Artemisa y el músico de hoy?
Arturo Sandoval: Mucha y poca. Sigo teniendo las mismas inquietudes musicales y siempre pienso que tengo más que hacer. He recorrido mucho y me siento agradecido de Dios de haber podido realizar mis sueños de niño.
P.: Usted empezó a estudiar música en Cuba siendo muy pequeño. ¿Cuáles de aquellos sueños que albergó en esos primeros pasos se cumplieron y cuáles le quedaron en el camino?
A.S.: He logrado realizar musicalmente todos mis sueños, y no han quedado en el camino ninguno pues aún siguen realizándose mis sueños de niño. Por ejemplo, acabo de realizar un show majestuoso en el Hollywood Bowl, ante 18,000 personas, con mi big band, y de invitados tuve nada menos que a Natalie Cole, Andy Garcia y Manolo de los Gipsy Kings.
P.: Usted pasó por dos símbolos muy importantes de la música de Cuba: la Escuela Nacional de La Habana y la Orquesta Cubana de Música Moderna. ¿Qué le dejó cada una de aquellas experiencias?
A.S.: La Escuela Nacional de Música me dio los conocimientos fundamentales. La Orquesta de Música Moderna la posibilidad de tocar y aprender con todos los grandes de aquel momento como Luis Escalante y Armando Romeu.
P.: Después de su salida de Cuba, su carrera se expandió hacia horizontes que quizá le eran impensados, como tocar con cantantes del pop o el rock, hacer música de películas, etc. ¿Como vive usted esas experiencias «no jazzísticas»?
A.S.: Sólo hay una música, la buena. Sea pop, jazz, clásica, o tango, para mí la música es la expresión más divina creada por Dios y el ser humano y de cada una de ellas, aunque diferentes, se aprende algo nuevo y las disfruto por igual. Creo que es tan maravilloso tocar un clásico como Vivaldi, como tocar un tango como «El día que me quieras». Por eso nunca me gusta que me enmarquen como un trompetista de jazz o de «latin jazz», pues disfruto lo mismo tocando en el piano una pieza de jazz, que tocando música cubana.
P.: ¿Le parece que el concepto de jazz latino, o de «latín jazz», sigue teniendo vigencia?
A.S: Para mí siempre ha sido «afrocuban jazz», como se llamó desde que Dizzy Gillespie introdujo en su orquesta a Chano Pozo tocando percusión e hicieron juntos números tan famosos como «Manteca», «Tin Tin Deo», «Cubano Be, Cubano Bop». Finalmente, el «afrocuban jazz», el «latin jazz», o el «jazz latino» es la fusión del bebop con los ritmos cubanos.
P.: ¿Cómo vive su exilio? ¿Sueña con volver a Cuba?
A.S.: Desde el día que pis´pe esta tierra y que el gobierno de los Estados Unidos me ayudó a salvar la vida de mi hijo y mi esposa, me siento comprometido con este país. Creo que Estados Unidos es un país lleno de oportunidades que me ha dado a mí y a mi familia todas las posibilidades para poder desarrollar mi carrera a plenitud. Tengo dos nietas americanas, mi familia cercana toda vive aquí. Y sí, estaría dispuesto a volver a Cuba, por supuesto, es el país donde nací y también lo quiero, pero sin la dictadura de Castro. Es el único modo en que pensaría en volver a visitarlo.
P.: Siempre en ese punto pero tomando el terreno musical, ¿qué ha ganado y qué ha perdido viviendo en los Estados Unidos?
A.S.: He ganado mucho. He ganado el respeto del público americano que ha sabido apreciar mi música. He podido ver mi carrera desarrollarse hasta donde nunca imaginé. He visto en la pantalla de los cines mi vida, realizada por HBO; un orgullo que quedará para mis nietos y bisnietos. Ahora estoy viviendo en Los Angeles y cada día que pasa estoy más feliz de haberme mudado para acá. Esta es la meca de entretenimiento y aquí las oportunidades que he tenido en menos de dos años que vivo aquí han sido grandísimas. En estos momentos también soy profesor adjunto en Universidad South California.
P.: ¿Qué lectura hace de los cambios que se han producido en Cuba desde el alejamiento de Fidel y la asunción de su hermano Raúl?
A.S.: Todo es una gran farsa, y se ha vuelto como una dinastía. Va de hermano a hermano y después seguirá de hermanos a hijos. Ahí los cambios tendrán que ser más profundos. Para mí, son cambios sólo cosméticos y el que crea que con los Castro puede haber entendimiento está muy equivocado.
P.: ¿Tiene opinión sobre el entredicho reciente, precisamente por cuestiones políticas, entre dos figuras destacadas de la música de Cuba como son Pablo Milanés y Silvio Rodríguez?
A.S.: Ellos tienen sus puntos de vista y yo tengo los míos. Creo que ya después de tantos años es el momento de la definición. Pablo por lo menos ha asumido actualmente una postura bastante crítica hacia el gobierno cubano. Silvio sigue bajo la sombra del mismo.
P.: ¿Cómo será esta vez su concierto en la Argentina?
A.S.: Tocaremos de todo: música de Jazz, cubana, mambos, y hasta tango.
P.: ¿Sigue recordando de manera desagradable aquel episodio con el embajador norteamericano en un teatro de Buenos Aires, cuando la platea abucheó su presencia, o la anécdota forma parte del pasado olvidado?
A.S.: Creo que eso está en el pasado. El público argentino es un público maravilloso y culto. La Argentina es un país hermoso al cual respeto y admiro mucho. Inclusive, muchos de mis mejores amigos son argentinos, además de que mi nuera, la madre de mi nieta y esposa de mi hijo menor, es argentina. Así que tengo una nieta mitad cubana-americana y mitad argentina.
Entrevista de Ricardo Salton


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