La víctima, Inocencio Sanabria, de 46 años, fue ultimada la noche del martes por disparos de desconocidos que circulaban a bordo de una motocicleta. Su hijo, Lidio Sanabria, de 20 años, resultó gravemente herido, de acuerdo con el informe.
"El joven fue trasladado al hospital regional de Concepción", la capital del departamento del mismo nombre, distante a 50 kilómetros, dijo la fiscal Dora Irrazábal.
Ambos, padre e hijo, se dedicaban a instalar postes y alambrados en las estancias de la región. En sus primeras declaraciones a la Policía, el sobreviviente aseguró que su padre no tenía enemigos.
En febrero murió, también a balazos a unos dos mil metros del lugar, un dirigente campesino que la Policía identificó como miembro de la logística del EPP.
Abel Irala, portavoz de la organización humanitaria Servicio de Paz y Justicia (Serpaj), dijo que Sanabria "no tenía una vida gremial activa ni estaba vinculado a la dirigencia campesina de la zona". "Los campesinos de la región no se explican de dónde vienen las balas asesinas, si de los estancieros, los uniformados o del EPP. El miedo y el dolor están instalados. Esa gente sufre por la inseguridad", apuntó.
Irala aseguró que Sanabria es el tercer poblador que muere asesinado con el mismo modus operandi.
A 1.000 metros del crimen se instaló hace un mes un retén militar, parte del contingente de unos 200 efectivos que fueron a ocupar sitios claves de la región donde opera el EPP.
| Agencia AFP |


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