19 de agosto 2009 - 00:00

Astucia de Lole: lanzó a Duhalde para preservarse

Eduardo Duhalde y Carlos Reutemann, en épocas de más distensión, se saludan con un gesto que simula una pulseada.
Eduardo Duhalde y Carlos Reutemann, en épocas de más distensión, se saludan con un gesto que simula una pulseada.
Pícaro, fugazmente orillero, Carlos Lole Reutemann postuló ayer a Eduardo Duhalde como el «mejor candidato» del peronismo para la presidencial de 2011. La bañó de elogios y, con una cabriola, lo empujó a un ring al que el bonaerense jura y perjura que no quiere trepar.

«De cara a 2011, da la impresión de que el mejor candidato del justicialismo es Duhalde. Es un candidato que podría equilibrar a todos. Me parece que tiene un conocimiento muy fuerte del paño», dijo el santafesino. Hasta exageró: «Su candidatura sería un bálsamo».

Una astucia, recurso poco habitual en Reutemann, para intentar aflojar la presión de sectores del peronismo, entre ellos, el propio Duhalde, para que dé señales precisas de que se postulará a presidente. «Él me tira la pelota a mí...», se atajó confesional.

La parrafada, sin embargo, requiere una traducción. El exceso de halagos y la inesperada postulación forman parte del lenguaje que eligió Reutemann para avisarle al bonaerense que los tiempos y las formas de una candidatura potencial los fijará él. En cierto modo, parecen palabras escritas en un espejo: deben leerse al revés de lo que dicen. En rigor, Reuetemann duda de los movimientos de Duhalde: teme que lo quiera condicionar desde el PJ y hasta sospecha de un nexo secreto con Julio Cobos.

Desde su búnker santafesino, Reutemann ojea el armado que el bonaerense trata de confeccionar en el peronismo y entrevé, con precaución conspirativa, una sintonía inconfesada del caudillo de Lomas y Cobos, a quien advierte como un «presidente en las sombras».

«Los dos (Duhalde y Cobos) trabajan juntos para la eventualidad de una entrega anticipada del Gobierno», dicen al lado del ex piloto.

En estas horas, el Lole, que habla poco y con pocos, recurrió a una metáfora fubtolística nada original para explicar por qué reaccionó, sorpresivo y con una argucia, al pedido de Duhalde para que se decida pronto. «Nadie me va a marcar la cancha», mandó a decir.

Lo impidió en dos ocasiones, una vez en 1999 y otra en 2003, Reutemann rechazó ofertas del caudillo de Lomas para ser candidato. En el turno contra Fernando de la Rúa, Duhalde le propuso bajar su postulación. El final es conocido: negó dos veces. Cualquier decisión, martilla el ex gobernador, será el año próximo. «Es una falta de respeto que recién electo senador me ponga a hablar de ser presidente», trasmite en privado. En público, usa un argumento parecido: sostiene, como hizo ayer, que 2011 está «muy lejos».

El detonante fueron los contactos que, en los últimos días, Duhalde tuvo con el entrerriano Jorge Busti y el cordobés Juan Schiaretti, que conforman con Reutemann el denominado «eje centro» como bloque político, dentro del PJ, para sostener la potencial candidatura del santafesino.

En el revuelo, reapareció Luis Barrionuevo con un antiguo libreto: proponer, como Reutemann, pero con íntimas intenciones marcademente distintas, que Duhalde sea el candidato del PJ en 2011.

El tiempismo, más allá del desgaste prematuro, se sostiene sobre otro criterio: a diferencia de lo que afirma Duhalde en sus charlas en el MPA, Reutemann presume que los Kirchner no están terminados. «Se preparan para resistir: no se van a entregar», dice.

Manotea, para dar solidez a ese fundamento, en un dato reciente. El lanzamiento del programa de creación de cooperativas como recurso para la generación de empleos. «Lo van a manejar piqueteros y los intendentes que le responden, puro aparato clientelístico», lo traducen.

La lógica de los reutemistas es lineal: ese esquema, que en el entorno del ex piloto definen como «brigadas civiles» ultra-K, será la matriz para conformar un batallón por medio del cual Kirchner querrá insistir con una candidatura presidencial en 2011.

En el duhaldismo ayer hicieron una lectura ácida de las declaraciones. Hubo dos lecturas: por un lado, interpretaron que Reutemann buscó cambiar el eje de la discusión para «evitar definirse»; y por otro, creen que anticipa su decisión de no competir en 2011.

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