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Asumió Macron y prometió darle a Francia una visión de futuro
EXPECTATIVA. El nuevo presidente, Emmanuel Macron, prometió ayer durante su asunción que combatirá la polarización política en Francia.
Al votarlo, los franceses habían elegido "la esperanza y el espíritu de conquista", indicó.
El dirigente liberal insistió en que no va a "ceder en nada" del programa que anunció en la campaña proselitista, con lo que, insistió, "se liberará el trabajo", se alentará la iniciativa privada, se privilegiarán "la creación y la innovación" y "se fortalecerá la solidaridad nacional" hacia quienes "se sienten olvidados".
Pero para mantenerse apegado a su programa deberá superar la exigente prueba de las elecciones legislativas del mes que viene, a las que planea acudir con candidatos renovadores que le permitan seguir marcándoles el paso a los partidos tradicionales.
El jefe de Estado en Francia goza de amplios poderes domésticos, en materia de defensa y de relaciones exteriores, a diferencia de los parlamentarismos puros que predominan en la región.
En su discurso de asunción, Macron también prometió "amplificar todo lo que hace de Francia un país seguro, donde se puede vivir sin miedo" y garantizó más medios para las fuerzas del orden y para los servicios secretos.
"Daremos juntos -argumentó- ejemplo de un pueblo que sabe afirmar sus valores y sus principios, los de la democracia y la República", afirmó.
Macron rindió además homenaje a sus antecesores, y puntualmente sobre el socialista François Hollande -al que había despedido minutos antes en el patio del Elíseo- dijo que se trató de un "precursor con el acuerdo de París sobre el clima" y de alguien que "protegió a los franceses en un mundo golpeado por el terrorismo".
Brigitte Macron, de 64 años, quien fue su profesora, de quien se enamoró siendo adolescente y con el tiempo se convirtió en su más fiel aliada en su conquista del poder, escuchó emocionada el discurso de poco más de diez minutos.
La ahora primera dama vestía un traje de chaqueta y falda prestado por la casa Louis Vuitton de color azul cielo, un tono muy similar al que lució Melania Trump en la investidura de su esposo en enero.
Poco antes, los invitados cantaron La Marsellesa y luego se lanzaron veintiún desde la explanada de Los Inválidos, en la otra orilla del río Sena.
Bajo una fina lluvia, el nuevo mandatario había llegado al palacio recorriendo la avenida de los Campos Elíseos en un vehículo militar descubierto. En el Arco del Triunfo colocó una ofrenda floral en la Tumba del Soldado Desconocido.
Por la tarde, concurrió a la alcaldía de París, una parada tradicional para todos los mandatarios franceses que saludan a la ciudad "anfitriona".
Alrededor de 1.500 policías fueron desplegados para la ocasión cerca del palacio presidencial y las calles aledañas estaban bloqueadas.
| Agencias Reuters, AFP, DPA y EFE |


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