6 de mayo 2011 - 00:00

Atractiva mezcla de thriller, cine negro y drama tribunalicio

Matthew McConaughey lidera el sólido elenco de «Culpable o inocente», buen film al que le falta un poco de tensión para thriller, pero funciona notablemente en las escenas de juicio.
Matthew McConaughey lidera el sólido elenco de «Culpable o inocente», buen film al que le falta un poco de tensión para thriller, pero funciona notablemente en las escenas de juicio.
«Culpable o inocente» (The Lincoln Lawyer, EE.UU., 2011, habl. en inglés). Dir.: B. Furman. Int.: M. McConaughey, Marisa Tomei, Ryan Phillippe, William H. Macy, John leguisamo PM/13.

Mezcla de thriller, cine negro y drama tribunalicio, «Culpable o inocente» tiene a su favor una trama ingeniosa y, sobre todo, muy buenos actores, empezando por el personaje protagónico a cargo de Matthew McConaughey, pero cuidando cada actor que aparece cubriendo roles secundarios.

Sólo le falta un poco más de suspenso, pero nunca deja de tener muy buen nivel. McConaughey es el abogado al que se refiere el titulo original, y lo mejor de la película es la descripción de los ardides poco escrupulosos de este picapleitos que literalmente tiene su oficina en un auto con el que recorre las calles asistiendo clientes que son invariablemente culpables de los delitos de los que los acusan.

Por ejemplo, una reunión entre el asesor legal y sus clientes puede ser en la banquina de una aautopista cuando lo interceptan unos «hell angels» que quieren que libere a su principal «agricultor». Este tipo de detalles pintorescos más los astutos trucos del abogado para liberar tipos que le harían mejor a la sociedad si estuvieran tras las rejas, no logran que la policía tenga en gran estima al protagonista, ni tampoco su ex mujer, que está a cargo de la Fiscalía. Pero el hombre tiene una justificacion para su especialidad: un consejo de su padre abogado afirmando que la peor pesadilla puede ser un cliente inocente al que no se logra salvar de una condena injusta, mientras que si se falla con un delincuente culpable, no existirán demasiados problemas de conciencia.

El asunto es que la defensa de un millonario que se jura absolutamente inocente de una acusación de ataque violento e intento de violación contra una prostituta coloca al abogado en el peor punto de aquellos temores paternos. Aparentemente podría estar defendiendo al culpable de un crimen por el que actualmente está preso un viejo cliente que juraba ser inocente, afirmación a la que, por supuesto, no le prestó atención, dada su línea de trabajo.

El film empieza de manera contundente, pero, a medida que el director deja de describir el modus operandi del abogado estelar para centrarse en la trama policial, al asunto le falta un poco de tensión para thriller. Por suerte, funciona mejor cuando se asiste al juicio en el que un defensor quiere liberar a su cliente sólo para que lo puedan acusar por otro caso.

Entre los brillantes actores secundarios, el que más se destaca es el talentoso William H. Macy en un rol de detective totalmente distinto a los papeles que ha interpretado a lo largo de su carrera.

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