Atractivo show para amantes de la copla

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¡Viva la copla!. De J. Mazzini. Mús. orig.: G.Espósito. Dir. gral. y dis. coreogr: J. Mazzini. Int.: M. Lozano, C. Reinal, M. Serral, M. Utrera, J.C. Puppo. L. Benard, C. Arias, con el Ballet Clásico Español. (Teatro Astral; todos los lunes).

TMcomo una revista, y aunque con una pequeña historia dramática -un padre artista que se reencuentra después de muchos años con su hijo para un previsible final feliz- la estructura de ¡Viva la copla! se sostiene en la sucesión de números cantados, cuadros de baile, monólogos teatrales en verso o cómicos. La idea es del director Jorge Mazzini, que ya ha trabajado con anterioridad en el repertorio español. Y, en este caso, el punto central de cohesión es la copla en sus distintas variantes.

En el contenido, entonces, hay un aspecto saliente. Porque aunque muy conocida -o, quizá, precisamente por eso- la lista de títulos resulta muy atractiva para un público que sin dudas gusta de ese pasado glorioso de la canción española. Así, a lo largo del espectáculo se escuchan Aquella Carmen, Marinero de luces, Se nos rompió el amor, Te lo juro yo, Capote de grana y oro, Pena, penita, pena, Ojos verdes, La hija de Don Juan Alba, entre tantas piezas que están en la memoria de todos. Y se evocan las figuras de grandes nombres del género de todas las épocas, como Concha Piker, Lola Flores, Miguel de Molina, Isabel Pantoja, Juanita Reina, Rocío Jurado, Carmen Sevilla, Marifé de Triana, etcétera.

La propuesta tiene un nivel aceptable en todos los integrantes del muy numeroso elenco. Defienden con eficacia su trabajo las cantantes Cintia Reina (de imponente figura, además), María Lozano y Maricruz Utrera. Pero en ese rubro,, quien sobresale ampliamente por sobre el resto es el cantaor Maximiliano Serral, un joven de voz potente, siempre prolija, que logra emoción y fuerza permitiéndose a la vez jugar con los tonos medios, algo de lo que muchas veces carecen sus compañeras.

El ballet cumple también dignamente su tarea, en dos números grupales:La boda de Luis Alonso y Danza de la vida breve, pero, sobre todo, en el sensual dúo del comienzo con Jessica Rosillo y el director y solista de la compañía Claudio Arias. Es graciosa, aunque a veces exagera sus gritos y sus exteriorizaciones, la actriz Liliana Benard (mucho mejor en su segunda y más breve intervención). Juan Carlos Puppo pone todo su oficio sobre el escenario en sus solos recitados en el papel del padrem, y hace un simpático dúo cantado con Serral.

No hay sorpresa, porque tampoco se buscó. Es una pena que la música haya sido grabada casi exclusivamente de manera electrónica, que los arreglos sean tan exageradamente brillantes y, por supuesto, que no haya instrumentistas en vivo.

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