A pesar de la paulatina recuperación del gasto de las familias, las ventas de bienes de consumo masivo aún no repuntan. Sin embargo, los canales mayoristas y los almacenes (dentro de los tradicionales) aumentaron las ventas en contraposición de la caída en supermercados e hipermercados.Esto explicaría la menor tasa de crecimiento de la inflación, según un informe del Ecolatina.
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A continuación los datos más relevantes del estudio.
En los primeros ocho meses del año, los precios minoristas de una canasta de bienes crecieron 14,5% en los canales mayoristas y tradicionales, mientras que la suba en los supermercados superó 18%, por encima de la inflación acumulada en el período (+16%).
Vale aclarar que este incremento podría ser más acotado, si en lo que va del año las promociones y descuentos en los supermercados e hipermercados aumentaron significativamente (lo que permite acceder a bienes más baratos respecto del precio de lista).
Entre agosto y junio (cuando el tipo de cambio trepó) se observaron mayores aumentos de precios en super e hipermercados respecto del canal mayorista y tradicional. Esto refleja que los precios minoristas reaccionan distinto ante el alza del dólar según el canal.
Al cruzar la evolución de los precios por canal con la performance del consumo se observa que los canales que registraron un menor aumento de precios (canales mayoristas y tradicionales) aumentaron la participación en las ventas de consumo masivo.
Según Kantar WorldPanel, mientras que en el segundo trimestre del año los mayoristas concentraron el 9,2% de las ventas, un año atrás este valor era de 7,4% (+1,8 puntos porcentuales). En el caso de los tradicionales (almacenes y autoservicios), el avance fue más moderado (+0,4 puntos porcentuales) pero aun así ganaron participación (pasaron de 41,3% en el segundo trimestre de 2016, a 41,7% en el de este año).
La contracara de esta mejora fue la reducción del share en los supermercados e hipermercados, que pasaron de concentrar cerca de 37,5% de las ventas un año atrás, a 35% al cierre de junio de 2017 (-2,5 puntos porcentuales).
Los drivers del nuevo modelo económico son la inversión y las exportaciones. Esta nueva configuración ya cambió los hábitos de consumo de parte de la población.
Adicionalmente, la denominada "clase media" y los estratos más altos se enfrentan ante nuevas alternativas frente al consumo. Por un lado, surge la posibilidad de acceder a instrumentos financieros que hacen rentable el ahorro (y postergan consumo), en tanto que también existe un fuerte impulso a la adquisición de bienes durables: el sueño de la "casa propia" luce más tangible con los actuales créditos hipotecarios indexados. Estos factores pueden alentar a los hogares a destinar mayor parte de sus ingresos al ahorro o a la compra de bienes durable afectando al consumo masivo.
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