Aumentos para todos: De Vido y efecto cascada

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El «cepo» tarifario terminó. O, al menos, se flexibilizó. Luego de varios años sin retocar valores y de impedir que otros niveles del Estado lo hagan, la Casa Rosada dispuso una suba en gas y en electricidad, y, de ese modo, habilitó un aumento en cascada.

El efecto fue inmediato. Apenas Julio De Vido y Axel Kicillof anunciaron la actualización de tarifas amparados en la necesidad de financiar un plan de ampliación de la red de ambos rubros, Mauricio Macri y Daniel Scioli avanzaron con sus propias subas.

El plan «aumentos para todos» blanquea, en esencia, una triple fragilidad y puede tener repercusión, por varias vías, contra el Gobierno de Cristina de Kirchner. Hay varias razones para leer ese proceso: 

  • La esencial es que la suba tarifaria, aun acotada o de bajo impacto para la mayoría de los consumidores -según el día que mostró el Gobierno tras el anuncio-, se produce en un pésimo momento político para Cristina de Kirchner, luego de una movilización monumental el 8N y un paro con piquetes de inocultable alcance y volumen político.

  • Cometió, a priori, el Gobierno el error de pagar dos veces el mismo costo: luego de las elecciones, momento que habitualmente sirve para tomar medidas antipáticas, De Vido motorizó una reactualización tarifaria a través de la reducción de los subsidios. Finalmente, dio marcha atrás y ahora, aunque reducida, toma una medida incómoda y que suma malestar en sectores medios. 

  • Corre el riesgo, además, de tener que pagar el costo de un aumento ajeno porque el impuestazo que prepara Macri tiene como fundamento obtener fondos para administrar el subte abrazado a su propio relato, que verbalizó la vicejefa María Eugenia Vidal: «Apenas el Gobierno nacional envíe los fondos, las subas se anulan». El macrismo aprovechó, entonces, doblemente el anuncio K: para camuflar su propia suba y, además, para atribuírsela a la Casa Rosada (ver página 9).

  • Scioli, por su lado, encontró la alternativa para avanzar con una variante que venía evaluando desde hacia tiempo a partir de un programa de infraestructura vial para la provincia. Además de aprovechar el anuncio nacional y colarse detrás, sin explicitarlo el Gobierno bonaerense deja picando el mismo argumento que Macri al plantear que se trata de un aumento para obtener recursos para financiar la construcción de rutas y de autopistas en la provincia luego de que la Casa Rosada centralizó, en estos años, los fondos para obras de infraestructura. La cuestión aparece cruzada, además, por una demanda permanente: la falta de recursos de la provincia, producto de déficit que desde La Plata consideran estructural (ver Ámbito Nacional). 


  • En 2009, en medio de la caída de la recaudación que afectó, como es un clásico, primero a los municipios, varios intendentes quisieron aumentar las tasas, pero desde el Gobierno nacional se abortó sistemáticamente esa alternativa. Ahora, ante la suba anunciada en servicios, no se descarta que se desate un efecto dominó y comiencen a actualizarse, también, los tributos locales.
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