Básicamente, las opciones que se les presentan a los bonistas de AUSOL, y que fueron elaboradas por el Barclays Bank, son las siguientes:
Adicionalmente, los acreedores que se acojan al canje recibirán u$s 15 por cada u$s 1.000 de valor nominal de deuda, en compensación por los intereses devengados y no cobrados. Según voceros del Barclays, se trata de «un beneficio para los bonistas minoristas, que en su gran mayoría tienen bonos con cupones bajos».
AUSOL viene ahogada desde el fin de la convertibilidad por la nefasta combinación de una deuda contraída en dólares y tarifas congeladas en pesos. El aumento de los peajes concedido a fines del año pasado por el Gobierno les permitió elaborar la propuesta lanzada ayer.
La empresa tiene como accionista principal a la constructora española Abertis (37,30%) la italiana Impregilo (19,82%), la local SIDECO (7%), el grupo español Dragados (5,83%) y la española ACS Actividades de Construcciones y Servicios (5,71%). El resto flota en la Bolsa, y fue entregado por la empresa a sus acreedores en su primer reestructuración de deuda en 2004.
La propuesta deberá ser aprobada por acreedores que representen al menos dos tercios del capital adeudado para que la empresas puedan lanzar un APE (acuerdo preventivo extrajudicial); en caso de que las aceptaciones sean del 98,5% -algo obviamente harto improbable-, no haría falta este paso y se trataría de un acuerdo voluntario. Si en primera instancia no se alcanzara el piso del 66,66% de la deuda, seguramente AUSOL prorrogará el lapso para adherirse al canje.
Cabe recordar que ya en 2004/4 la empresa había renegociado su deuda mediante un APE, con bonos y pagos en efectivo con quita; tres años más tarde, en 2007, consiguió una adhesión lo suficientemente masiva como para que su segunda reestructuración fuera «voluntaria». En los tres casos, el argumento que esgrimen sus ejecutivos fue la imposibilidad de cumplir con los pagos pactados por la crítica situación de flujo de caja en que la pone el crónico congelamiento de su cuadro tarifario.
Un portavoz del Barclays dijo a este diario que «la idea es salir lo antes posible de esta situación, presentando una propuesta sustentable. La hicimos en tiempo récord. ¿Cómo? Y, con varias noches sin dormir...».
Paradójicamente, la complicada coyuntura que atraviesan los mercados a raíz de las turbulencias provocadas por el conflicto entre el Gobierno y el Banco Central podría jugar a favor de AUSOL: la baja generalizada en la cotización de los bonos de empresas argentinas haría más atractiva la propuesta que si estos valores estuvieran en alza.


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