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Avance: catalanes se despiden de los toros
La emoción se desbordó anoche en la plaza cuando los tres toreros -José Tomás, Serafín Marín y Juan Mora- salieron a hombros por la «puerta grande» y se produjeron unos leves altercados entre manifestantes antitaurinos y defensores de las corridas. Los tres diestros salieron triunfales del histórico coso barcelonés rodeados de aficionados que gritaban «torero, torero» y «libertad, libertad», al concluir una lidia que no se repetirá en Barcelona.
El Parlamento de Cataluña prohibió las corridas de toros en una histórica votación en julio de 2010, y la de ayer fue la última antes de la entrada en vigor del veto, el próximo 1 de enero. La Monumental de Barcelona, levantada en 1914, era la única plaza de toros en funcionamiento en Cataluña, una región donde la afición a los toros es menor que en otros lugares de España como Madrid, Andalucía o Valencia.
Según una encuesta difundida ayer por el canal de televisión La Sexta, el 37,8% de los españoles se declaran taurinos, frente a un 50,8% de antitaurinos. Esta aversión a los toros es mayor en Cataluña, según el sondeo, donde sólo el 17,1% de los encuestados apoya la fiesta de los toros, frente a un 72,9% de detractores.
José Tomás, el torero más importante de los últimos años, fue el elegido para cerrar la historia taurina de Cataluña. Cortó dos orejas al primero de sus dos toros en medio de la euforia de los aficionados. Los espectadores también pidieron las dos orejas para Serafín Marín, torero catalán que se encargó de matar al último toro en la historia de La Monumental.
Al salir de la plaza a hombros de los aficionados, José Tomas se metió rápidamente en una furgoneta. Los otros dos diestros cruzaron a hombros las calles colindantes con la plaza, lo que propició que los aficionados se encontraran cara a cara con una decena de manifestantes antitaurinos que celebraban el final de los toros en Cataluña.
Un pequeño grupo de aficionados muy exaltados golpeó e insultó a los antitaurinos, quienes en un primer momento intentaron devolver los golpes, pero que finalmente optaron por marcharse al tiempo que la Policía intervenía para poner fin a la pelea. Al margen del breve altercado, la última corrida de toros de Cataluña estuvo marcada por el ambiente festivo, con aplausos y ovaciones a los toreros, y algunos gritos reivindicativos.
Si bien se escucharon más los gritos de «torero, torero» que los de «libertad, libertad», la reivindicación estuvo presente en esta última tarde de toros, y de los balcones de la plaza colgaban carteles con lemas como «Libertad de expresión, libertad de creación» y «La tauromaquia es disciplina artística».
Agencia EFE


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