Con Ricardo Fort como nuevo boom de la pantalla chica, el lector puede darse una idea de cómo está la TV hoy. El lunes «Showmatch» logró imponerse como el más visto con 30.3, por sobre «Valientes», (28.6) gracias a la definición que dejó a Fort como finalista del certamen. Pese a que no bailó y fue reemplazado por Jorge Ibañez, sí cantó, y lo hizo disfrazado del Che Guevara, mientras entonó «No llores por mi Argentina», junto a su compañera caracterizada como Evita. El festival kitch del chocolatero millonario que muchos comparan con Kent de Barbie, podría continuar si concretaran su actuación en «Botineras», a donde fue invitado a participar. Por lo visto, en «Telefé» creen que con la incorporación de este excéntrico en la ficción, levantarán algo su rating. No deben haber reparado en cómo caerá la noticia a los actores del elenco, que aunque no son Norma Aleandro o Ricardo Darín, han estudiado teatro y tienen trayectoria.
Cristian Castro, un cantante que suele despertar raras pasiones, hizo una participación en una novela de «Telefé» y para eso llamaron a «CQC» a cubrir el «acontecimiento». De la charla entre Castro y el notero Clemente Cancela, surgió que al rey de la canción meloso-melódica también le gusta el heavy metal de AC/DC. Además confirmó que existe un parentesco entre él y el Don Ramón de «El Chavo»: Castro es su sobrino. Más tarde se rieron del cantante entre Cancela y Mónica Antonópulos, pero siempre a escondidas.
Desde que Carlitos Balá participó como invitado en «Justo a tiempo», Weich no dejó de sacarle provecho. El rédito más importante lo sacó con el «chupetómetro», que se incorporó a «Justo a tiempo» y generó más repercusión de la que el programa ya tenía. Su target ahora comienza en 1 año de edad y se extiende hasta la tercera edad. Entonces a modo de agradecimiento, Weich cubrió el acto donde Balá fue nombrado personalidad destacada de la cultura por la Legislatura porteña.
Mientras Mirtha Legrand espera recibir a Ricardo Fort en su mesa, el lunes tuvo a Daniel Scioli y Karina Rabolini, en un programa que por momentos se tornó muy incómodo para todos. Legrand parecía debatirse todo el tiempo entre lo que «hay que preguntar» y la buena relación que, reconocía a cada rato, tiene con el matrimonio. Preguntó a Scioli qué pensaba hacer con la inseguridad creciente, con la edad de imputabilidad de los menores, lo cuestionó sobre el proceder de la policía en el caso Pomar y hasta le achacó no querer ver la realidad.
Pero cuando Legrand advertía que el ambiente se ponía demasiado denso, cambiaba de tema y lanzaba algún «hay temas de los que me cuesta hablar porque ponen incómoda a Karina». Sin embargo no se privó de hacer advertencias antes del corte: «Pensá cómo me vas a responder Daniel, tenés la tanda comercial». Ante las prudentes respuestas del gobernador, Mirtha lanzaba cada tanto un «Yo te creo Daniel, pero no se ven soluciones en las calles».
Inspirados en la película «Dicen por ahí», donde Jennifer Aniston descubría que su madre era la Mrs. Robinson de «El graduado», en «Valientes» los hermanos Sosa descubrieron que su madre era el personaje central de una novela. Así, luego de que Segundo (Mariano Martínez) lee el libro en cuestión, descubre que el nombre de la protagonista es un anagrama del de su madre, Elisa Sosa. Todo esto cierra si no se piensa en la verosimilitud de los personajes, quienes vienes del campo, trabajan en un taller mecánico y no se les vio nunca un libro en su casa.
En «C5N» abundan los casos policiales y los conductores repudian a diario la inseguridad y la violencia, mientras con algunas notas no hacen más que alimentarla. Ayer mostraban un video con el título «Nockear al karateca», donde se veía una pelea de karate y un hombre que irrumpía a los golpes para aplastar brutalmente la cabeza de uno de los luchadores. No se comprende el interés que puede tener esta ¿noticia?, que parecía más un video casero para el impacto que una información relevante. Pero pronto pasaron a una chancha de fútbol flotante en Singapur.
La TV de bajo costo para el verano tendrá una vez más al siempre convocante Marley. Claro que lo barato no será el cachet del conductor sino el resto de un programa que se centrará en que cualquiera podrá participar. Ya no habrá que tener algún tipo de talento sino sólo ganas de aparecer y concursar en los juegos. Entre ellos, juegos acuáticos en una pileta, como para seguir con el gag físico que había funcionado con «El muro infernal», donde había que derribar una pared con el cuerpo.
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