Avatares de radio y tv

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  • El notero de «CQC», Pablo Camaití, fue a buscar algún testimonio de Cristina o Néstor Kirchner en diversos actos del conurbano, pero ante la negativa del matrimonio a responder, el informe resultó un catálogo de indiferencias y malos momentos. Atrás quedó la buena relación que supo cultivar el notero Gonzalito (ahora conductor) con Cristina Fernández de Kirchner. En cambio ahora se ve al sufrido Camaití sudar, correr, gritar las preguntas y obtener no sólo desaires sino golpizas de los custodios. Deberían innovar en lugar de insistir en movileros que se disfrazan para llamar la atención, pues lo único que logran es desviarla. O lo que ocurrió en este caso: Camaití fue con un hacha, en referencia a la acusación al ex secretario de Transporte Ricardo Jaime por enriquecimiento ilícito. Terminó golpeándose a sí mismo pero ni eso divirtió como remate. 

  • Luis D´Elía estuvo omnipresente en varios programas durante los últimos días. Ayer fue en la «entrevista a fondo» de Matías Martin en «Vértigo», con quien caminó por la zona de Plaza Miserere y discurrió sobre varios temas, entre ellos, su relación con el Gobierno, su hábito de provocar a los «rubios» y su defensa a ultranza a Irán en el atentado a la AMIA. Ahora se escuda en que un periodista del New York Times sostuvo lo mismo que él. Pero a la vez mostró su desdén hacia los periodistas en general y expresó que «los serios no existen».

  • El lunes D´Elía estuvo en el segmento «El pueblo quiere saber» de «Caiga quien caiga», donde editan diferentes preguntas de gente en la calle para que el entrevistado responda desde la comodidad de un sillón y sin el más arriesgado y vivaz cara a cara. El resultado fue un cuestionario entrecortado, donde dijo, entre otras cosas, que su mujer era quien lleva el dinero al hogar («Es diputada y cobra 13 mil pesos, contra 2500 que gano yo como docente»). El año pasado «CQC» y «Telenoche» habían coincidido con el bloque «Decíselo en la cara», que ocultaba al entrevistado en una combi mientras se preguntaba a la gente «Qué le diría a....» para luego enfrentarlos con el verdadero personaje. También había estado Luis D´Elía aunque el más recordado es Aníbal Ibarra (había llevado seguidores). 

  • Pese a que el segundo de publicidad para la final de «Lost» costaría 1 millón de dólares, esta última temporada francamente aburre. Cuando debutó este año, había generado cierta intriga la decisión de mostrar las realidades paralelas de los personajes, con su vida en la isla y la paralela en Los Angeles, como si el famoso vuelo de Oceanic hubiera aterrizado normalmente. Pero conforme avanzan los capítulos, cansa ver ese mismo esquema reiterándose con todos, con una previsibilidad tal que hasta el televidente adivina los cruces entre ellos. No se imagina cómo podrán inyectarle sorpresa, pues las respuestas van apareciendo aunque ya no despierta gran intriga conocerlas. Se lo sigue por inercia para ver cómo termina.

  • Diferente es lo que ocurre con la serie que sigue a continuación de «Lost» por «AXN», «Flashforward» aunque claro, se trata de una muy ingeniosa primera temporada, como había ocurrido con «Lost» cuando era novedad. El estiramiento innecesario de las tramas, ante la exigencia de multiplicar temporadas y ganancias, sólo lleva a un resultado: todo decae, sin excepción. Ocurrió con «Prison break», con «Desperate housewives», con «Grey´s anatomy» y hasta con «24», que ya se aseguró que no tendrá continuidad. Los últimas años convivieron las mismas series alargadas con algunas bocanadas de aire fresco, como «Mental» o «Lie to me». 


  • Atrás quedaron los años en que había figuras específicas para radio y otras para TV. Más aún, durante los últimos años se acentuó la lógica mediante la que animadores de televisión exitosos pasan de inmediato a la radio, como si la fama y el éxito garantizara talento. O acaso no se necesiten de capacidades específicas para cada medio, razón por la que el soporte ya no parece incidir y se hace lo mismo en radio, TV y hasta Internet, sobre todo blogs y redes sociales. El imperativo es la narración de la vida cotidiana y la espontaneidad, como si algo de vuelo fuera dañino. Desde ayer el periodista de TN, Sergio Lapegüe, conduce a las 17 «Anochecer de un día agitado» en «La 100». No se trata de su debut radial pues hace años está al frente del ciclo «Te lo dice un amigo» en «Blue». De este modo se sumará a todo un elenco de figuras televisivas en esa misma radio, como Maju Lozano, Ronnie Arias o Roberto Pettinato. En otras emisoras también hay animadores de TV que pasaron a la radio, como Viviana Canosa o Beto Casella, ente una veintena.
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