5 de octubre 2011 - 00:00

Avatares de Radio y TV

Luego de la abrupta y estacional caída en rating de septiembre, Marcelo Tinelli reflotó el lunes el strip dance. El año pasado, para la misma fecha, Silvina Escudero había protagonizado un baile erótico similar al que anteanoche remedó Cinthia Fernández. El negocio también beneficia a Playboy, ya que Fernández es su tapa.

El rating escaló a 27.3 (venía registrando no mucho más de 20 puntos), y ayer la comedia de completó también con otra rutina: Afsca, el ex Comfer, salió a decir que estaba evaluando una posible sanción por haber incurrido en la reincidencia. Si bien el striptease fue en horario de protección al menor, Afsca consideró que la ley de protección integral de los derechos de los menores no tiene horarios y menos en el caso de un canal general, libre y gratuito.

Pese a las visitas de Juana Viale y Lenny Karvitz, el programa de Susana Giménez no pasó los 20 puntos de rating aunque con 17.8 logró una marca más alta de lo que venía consiguiendo. Viale accedió a ofrecer la primera entrevista después de los malos momentos que vivió este año, para publicitar la obra que produce su marido Gonzalo Valenzuela, «La celebración». Así que también tuvo que referirse con Giménez de las otras cuestiones que interesan al público: el romance con Martín Lousteau, la pérdida de su bebé, las fotografías privadas de la pareja desnuda extraídas de sus celulares robados, etc. Sobre el escándalo surgido a partir de las fotos con Lousteau, dijo: «Yo también podría perdonar una infidelidad, la experiencia que tuvimos nos unió mucho. Vivimos las peores miserias y los peores horrores».

Lo de Lenny Kravitz fueron dos canciones con playback y luego el intento de una entrevista de Susana en la que dominó su embeleso con el cantante. Reiteró varias veces «I love you, you are so beautiful». Él respondió con tibias sonrisas. Hay que vivir.

Silvio Soldán habló en «La 100» con Ronnie Arias y Malena Guinzburg sobre sus recuerdos de la cárcel. Dijo que había ingresado con miedo a lo que podía ocurrirle pero cuando los presos se solidarizaron con él y le mostraron signos de afecto, como regalarle objetos personales, pasó el tiempo mejor de lo que había imaginado: «No hacía nada, miraba tele, estaba yo en todos los canales como si fuera cadena nacional, decían que me iba a quedar seis meses, no tenían idea. Hacía un poco de gimnasia y entrevistaba a los presos, había buenas historias que quería compilar en un libro, luego dejé la idea de lado».

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