Avatares de tv

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  • Los 26,9 puntos de rating, que convirtieron a «Valientes» en el programa más visto del lunes, prueban que siguen siendo muchos los interesados en ver cómo se estira un éxito a contrapelo del verosímil más elemental. En ese capítulo, y sin entrar en mucho detalle, baste decir que el villano que compone Arnaldo André mató de un tiro a su sobrino en su propia casa prácticamente a la vista de su mujer (que lo odia, por supuesto) y un amigo policía con la que ésta conversaba. Se nota que ahora hay que apurarse para que todo cierre, ya que el desenlace será el 24 de febrero.  

  • Como se sabe, inmediatamente después de «Valientes» en «El Trece» pasan «Alguien que me quiera», otro de los productos PolKa que, gusten o no (gustar gustan, porque 18,2 puntos de rating no serán gran cosa para los cánones actuales, pero tampoco son nada despreciables) constituyen todo un género en sí mismos. Como tales, necesitan actores que conozcan el código o no le teman al ridículo, por lo menos. A esta altura, algunos como Miguel Angel Rodríguez se mueven como peces en el agua dentro del código PolKa, aun cuando se los obligue a travestirse (por razones puramente económicas, como es el caso del cualquier cosa menos afeminado Rodríguez, de más está decirlo). Los hay también de esos cuyo histrionismo soporta cualquier absurdo: caso Julia Calvo (actriz capaz de compartir la escena, sin achicarse, con un prodigio escénico como Elena Roger en «Piaf») o el actor todo terreno Alejandro Awada. Y después están los que no saben qué están haciendo ahí, como Susú Pecoraro, quien naufraga en el intento, a falta de un director que la induzca a dominar esos gestos y mohines presuntamente toscos, que evidentemente ella cree corresponden a una mujer de la clase trabajadora. Recuérdese que la acción se desarrolla en un mercado.

  • Por lo demás, «Alquien que me quiera» es un pastiche, donde Andrea del Boca finge que tiene una hermana gemela a la que saca a relucir mediante el simple hecho de ponerse una peluca, y se debate entre un ex marido violento (Juan Palomino, cuándo no) y el cafetero galante que compone Osvaldo Laport. Entre tanto, Loisana Lopilato anda vestida como el Chavo y juega a la pelota, etcétera. Como de costumbre, «la actualidad» tiene su protagonismo en la trama. Al respecto, digamos que hoy se podrá ver a los personajes disfrazados en una fiesta de carnaval. Según se adelanta, Laport se va a vestir del Zorro y Del Boca será una dama antigua. 

  • Frente a ¿argumentos? como ése, el de «Botineras» (13,3 de rating, el lunes) es un dechado de ingenio e inteligencia. El giro hacia el policial está bastante bien hecho y todos los actores hacen y dicen cosas creíbles. Ahí sí se nota que hay un director que tiene a raya los vicios de algunos intérpretes, caso Florencia Peña, que bien dirigida puede brillar, como en el teatro con «Un dios salvaje», o hacerse la graciosa como en tantos esquicios televisivos. En «Botineras» está muy bien, pero según parece no le gustó el recorte de protagonismo a favor de Romina Gaetani, y se rumorea que el lunes le presentó la renuncia al productor Sebastián Ortega, recién llegado de Disney. Resultado: se la convenció de quedarse hasta mediados de marzo, cuando termina su contrato.


  • El zapping puede deparar momentos curiosos como el de ver, por el Canal Público, a la una de la mañana al grupo cuartetero «Banda XXI» actuando en el «Festival Nacional de Peñas» de Villa María. Para quien todavía no estaba al tanto de que los tiempos han cambiado como para que «peña» ya no sea sinónimo de folklore, era realmente sorprendente ver a cuatro muchachos acompañando con ondulaciones pelvianas canciones así: «Bésame, abrázame, mímame/Entregame chiquita tu querer/ Bésame, abrázame, mímame/ entregame tu cuerpo de mujer». Cuando no aullaba enloquecido, un público, no sólo de mujeres, coreaba con ellos cada una de esas canciones.
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