Aventuras juveniles y mitología griega

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«Percy Jackson y el ladrón del rayo» (Percy Jackson & the Olympians: The Lightning Thief, EE.UU., 2010, dobl. al español). Dir.: C. Columbus. Int.: L. Lerman, C. Keener, K. McKidd, U. Thurman, P. Brosnan, C. Keener, J. Pantoliano.

Percy Jackson cree que es un adolescente común y corriente, que no brilla especialmente en el colegio público neoyorquino en el que su única habilidad parece ser su capacidad para mantenerse bajo el agua aguantando la respiración. Sin embargo, es un semidios, el mismísimo hijo de Neptuno, y un enfurecido Zeus lo está culpando por la desaparición del rayo, lo que aparentemente es algo realmente serio en el Olimpo.

Basado en el primero de lo que es hasta ahora una saga de cinco libros escritos por Rick Riordan, en manos del experto Chris Columbus, este asunto redunda en un divertido film de súper áccion sobrenatural para adolescentes, lleno de monstruos míticos y chistes «cool» en torno a los dioses griegos. Con su madre secuestrada por el infernal Hades, Percy (Logan Lerman) debe viajar al inframundo en compañía de una compañerita, nada menos que la hija de Atenea, y de su mejor amigo del colegio, un discapacitado que resulta ser un sátiro protector (el profesor Pierce Brosnan que andaba en silla de ruedas también resulta ser un centauro). Los efectos digitales animan ahora los engendros mitológicos que alimentaron tantas películas fantásticas de Ray Harryhausen. Columbus, que además de dirigir las dos primeras y mejores entregas de Harry Potter, también escribió «Gremlins» y dirigió la excelente aventura de un Sherlock Holmes adolescente en «El secreto de la pirámide», conoce perfectamente el tono que tiene que tener una película como ésta, y logra un entretenimiento lleno de imágenes fantásticas y buen humor.

Un momento muy logrado que casi justifica por sí solo todo el film es la aparición de Uma Thurman convertida en la temible Medusa, que petrifica al que la ve, mientras que unas vacaciones en una Las Vegas embrujada da lugar a intensos momentos psicodélicos. Si todo el film no tiene la misma intensidad, se debe a la obvia necesidad de bajar el contenido para que la película sea apta para todo público (lo que lamentablemente también es otra especialidad del director). Todo no se puede, pero con lo que hay alcanza para recomendar a este Percy Jackson como uno de esos sólidos productos de entretenimiento familiar que, además de merecer verse en el cine, alimentará tardes interminables en el cable.

D.C.

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