30 de diciembre 2009 - 00:00

Baglini: ‘‘Lo que yo aporto a Cobos es mi experiencia’’

A pocos días de concluir el año, el dirigente radical mendocino Raúl Baglini, asesor informal del vicepresidente Julio Cobos, diputado nacional en los años 90 -jefe de su bancada- y ex senador, formula un duro diagnóstico de la problemática nacional, que lo lleva a afirmar la necesidad de buscar mínimos consensos para devolverle «seguridad política» al país y esperanza a los argentinos.

Raúl Baglini actúa hoy como el principal asesor de Julio Cobos. En el radicalismo estará encargado de coordinar la plataforma electoral para 2011.
Raúl Baglini actúa hoy como el principal asesor de Julio Cobos. En el radicalismo estará encargado de coordinar la plataforma electoral para 2011.
Periodista: ¿A qué atribuye la recuperación del radicalismo?

Raúl Baglini: A una conjunción de factores. Primero, el ejercicio de la oposición, que no es sólo tirar piedras, sino tener alternativas que construyan, y el radicalismo las ha tenido. Segundo, la muerte de Raúl Alfonsín, que llevó a una revalorización de su Gobierno. Por último, la presencia relevante de Julio Cobos después del voto de la 125. Un hombre de extracción radical, que debió tomar en determinado momento la decisión de conducir un proceso que se estaba desviando. Y ahora estamos apuntando a construir una real alternativa de gobierno.

P.: ¿Cómo imagina la relación entre el próximo Congreso y el Ejecutivo?

R.B.: La situación política de hoy se parece al zugzwang del ajedrez. Es un bloqueo: el que mueve, pierde. Al Ejecutivo puede llegar a costarle pasar leyes en el Congreso, por eso hizo un verdadero estropicio para prorrogar la Emergencia Económica, entre otras cosas. Y no hablemos del uso de las reservas para el Fondo del Bicentenario sin pasar por el Congreso. Ése no es el camino, porque la Nación tiene mecanismos de financiamiento. Todavía no se ha dado a conocer el programa financiero de este año. Es una situación delicada de la cual hay que salir, pero por la vía de la ley. Empiezan a incorporarse personalidades interesantes al Congreso, pero hace apenas seis meses, un instante en la vida de un país, era más o menos una escribanía. Y hoy hay una expectativa enorme, casi como pedir un milagro. Seriamente, han pasado las épocas en que un Lisandro de la Torre, un Alfredo Palacios, un Carlos Pellegrini, solos, podían conducir el Congreso. Hoy hay una situación en la cual es posible y deseable una serie de consensos; no hay que esperar que cambie el Gobierno, ya que la situación estará más deteriorada. Recuperar seriedad en la discusión presupuestaria es imprescindible. Tener un mínimo diálogo con los gobernadores. Tiene que haber coordinación sobre todo en un sistema federal como el nuestro. Es una Argentina demasiado desordenada la que estamos construyendo, por eso el consenso es ayudar a reconstruir escenarios de convivencia en lo republicano, institucional, social, económico y federal.

P.: ¿Qué opina de lo que dijo el responsable para América Latina del Departamento de Estado, Arturo Valenzuela, sobre la inseguridad jurídica?

R.B.: Lo que nos falta en realidad es seguridad política. El presidente electo de Uruguay, José Mujica, cuando empresarios de la Argentina le preguntaron por la seguridad jurídica, contestó: «Les puedo dar algo más importante, que es la seguridad política; los grandes lineamientos no van a variar, gane quien gane». No vamos a llegar a esto por arte de magia. Es un esfuerzo, un trabajo, y todos tenemos que poner algo.

P.: ¿Cuál es su rol junto al vicepresidente?

R.B.: Tengo un rol informal de tratar de transmitirle experiencias, porque las dificultades que se enfrentan en el país hacen que la gente pierda paciencia, esperanza, y esté en estado de confusión. Pero la Argentina ha salido de ciclos como éste, tiene condiciones para ello. Y el rol de Cobos es seguir llamando la atención sobre la necesidad de hacer el cambio de rumbo que lo debe hacer ahora este Gobierno. En el Senado lo veo buscando consenso y no situaciones de desempate. En cuanto a mí, también tengo un rol en el Instituto de Políticas Públicas, un órgano del partido, desde donde uno puede contribuir a generar equipos e ideas.

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