28 de septiembre 2011 - 00:00

Baja alivia a UCR Capital, que resiste crisis

Mauricio Macri
Mauricio Macri
La última aspiración del radicalismo de la Capital Federal ante las urnas del 23 de octubre es alcanzar a renovar la única banca que pone en juego en Diputados por el distrito. Las primarias de agosto llevaron a la UCR, que supo tener como territorio fuerte la Capital Federal, al séptimo renglón, con 96.100 votos y 68 mil de una colectora denarvaísta en la categoría legislativa.

Ayer, después del anuncio de la renuncia de Fanny Mandelbaum a la postulación para diputada nacional en la boleta encabezada por Pablo Lanusse, toda esa lista decidió retirarse de la contienda.

De ese modo, la UCR competirá solamente con la boleta que encabeza el otro exfiscal de la alianza electoral Unión para el Desarrollo Social (UDESO), Manuel Garrido.

La cuenta fue sencilla: ninguna de las dos listas, de acuerdo con los resultados de agosto y las chances próximas, puede garantizar el reemplazo de la banca. Así, con una sola boleta, creen en el radicalismo que estarán en condiciones de acceder al escaño. La reunión, en Las Cañitas, donde Francisco De Narváez tiene sus oficinas, terminó de resolver el tema, con la presencia del jefe de campaña, Daniel Amoroso, y los candidatos. Oficialmente se comunicó que la decisión fue adoptada «ante la inquietud planteada por el radicalismo». Lanusse y Mandelbaum, tras dar a conocer su decisión, agradecieron «a todas las personas que nos brindaron su confianza en las elecciones internas del 14 de agosto y a quienes se sumaron a nuestro proyecto político después de ese día para expresar su respaldo a nuestra propuesta».

Tanto el radicalismo como sus aliados evitaron aludir al distanciamiento que ya existe entre los socios electorales, especialmente después de haber dicho el bonaerense que había sido un error disolver Unión-PRO, la alianza que conformó con el macrismo para las elecciones anteriores.

De las 44 bancas que ocupa en Diputados, la UCR renueva en total nueve y tres en el Senado, y la ambición no supera esos reemplazos, ni siquiera con las últimas contrataciones que habría hecho el equipo de comunicación alfonsinista para mejorar la publicidad del candidato a presidente.

En otro sentido, dentro del radicalismo porteño no se amortigua la crisis que provocó la mala ingeniería para los comicios locales de julio pasado, con su correspondiente resultado inexistente, y luego las primarias de agosto.

A tal punto que un grupo de afiliados del ala cobista envió una carta al titular partidario, Carlos Mas Vélez, solicitando que un plenario analice la conducta de los dos legisladores que tiene el radicalismo en la Legislatura porteña, por haber acompañado con su voto el último endeudamiento que solicitó Mauricio Macri. El voto favorable del bloque hacia el macrismo no es nuevo, y se viene repitiendo. Sin embargo, para los radicales el tema no despertó mayor interés ya que el lunes en la reunión plenaria habitual de la semana no hubo número suficiente de presentes para tratar el tema. Harán otro intento la semana que viene, pero a partir de hoy la UCR se concrentrará en las pegatinas de los nuevos afiches de campaña y en apuntalar las recorridas de Garrido por los barrios porteños para lograr ingresar al Congreso en diciembre.

A la vez, a partir de hoy se mostrarán los spots televisivos de la campaña presidencial de Ricardo Alfonsín, que entre otras novedades, a diferencia de lo que ocurrió para agosto, no contarán con la presencia de De Narváez.

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