Después de la peor semana desde la segunda de enero de 2016, cuando el Merval se derrumbó 11,37%, la que acaba de finalizar -de mano del 2,04% que trepó el viernes la cartera teórica al cerrar en 32.677,25 puntos- experimentó la mayor suba desde el 8,43% de la primera de octubre de 2016. A grandes bajas, grandes subas (y viceversa), lo cual no es cierto, pero cada tanto coincide con la realidad del mercado y sirve de explicación para movimientos que de otra manera no podemos explicar. El saldo es una suba de 0,19% en estos catorce días (o una caída de 6,47% en lo que va del mes) con lo que el saldo del año queda ganador en 8,69%, o 3,99% en dólares libres frente a una suba de 2,02% del Promedio Industrial Dow. El problema es que en el mercado nada es gratis y luego de movimientos tan violentos son más los que pierden que los que ganan, minando la confianza social en el sistema bursátil. Esto no significa que la suba vaya o no a continuar en las próximas jornadas, sino que cualquier eventual suba tendrá pies menos firmes que lo que vinimos viendo hasta ahora. Pasando a la rueda de ayer, el volumen operado en acciones, $1.287,7 millones (repartido entre 71 papeles que cerraron al alza, 9 sin cambios y 21 en baja) resultó 25% mayor al del jueves -el vencimiento de los contratos de opciones insufló algo la operatoria- aunque el promedio diario de esta corta semana quedo 14% abajo del de la previa. Motores de la suba en esta última rueda fueron el Grupo Galicia (0,98%) con $125,1 millones tranzados, Pampa Energía (4,35%) con $115.3 millones, ByMA (2,99%) y Petrobras Brasil (0,2%) con $94,2 millones. En el podio de las líderes estuvieron PGR (6,02%), Holcim (4,51%) y Pampa Energía, mientras en el antipodio cayeron Agrometal (-1,33%), Mirgor (-0,56%) y Central Puerto (-0,28%). En el panel general las estrellas fueron Hulytego (10%), Santander Río (6,26%) y Bodegas Esmeralda (4,92%) con Quickfood (-2,96%), Polledo (-2,63%) y el Grupo Clarín como las estrelladas. Como sectores, lo mejor pasó por las empresas de servicios públicos, seguidas por petroleras y constructoras; lo peor (si peor es las más mayores bajas o menores subas) por las industriales, las vinculadas al campo y las eléctricas. Objetivamente nada -significativo- cambió de una semana para la otra, salvo que se vio que el "mundo no desaparecía". El problema es que esto significa que los problemas que teníamos siguen "vivitos y coleando"...
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