16 de septiembre 2010 - 00:00

‘‘Bajó el delito’’ (cree Aníbal F.)

El show de Aníbal F. en el recinto: Fernanda Gil Lozano lo cruzó a gritos, pero hubo gestos de civilidad en el saludo previo a diputados como con Federico Pinedo, aunque, en medio de ellos, Paula Bertol no pudiera creer la escena. Héctor Recalde y Carlos Kunkel festejaban.
El show de Aníbal F. en el recinto: Fernanda Gil Lozano lo cruzó a gritos, pero hubo gestos de civilidad en el saludo previo a diputados como con Federico Pinedo, aunque, en medio de ellos, Paula Bertol no pudiera creer la escena. Héctor Recalde y Carlos Kunkel festejaban.
Aníbal Fernández volvió ayer a Diputados para brindar su informe bimensual como jefe de Gabinete, aunque en este caso fue el primero desde 2009. Esta vez dejó acuñada una frase nominada a integrar el ideario colectivo; ese tipo de afirmaciones que, por increíbles, se repiten hasta el hartazgo. «Lo que he dicho es lo que es; he demostrado que ha bajado el delito», dijo en un momento de su exposición respondiéndole al radical Oscar Aguad que lo apuraba con estadísticas sobre la inseguridad.

El jefe de Gabinete había basado esa nueva afirmación, que trata de frenar impacto de la «sensación», en un comparativo estadístico sobre los asaltos a mano armada alegando que mientras en 2009 se registraron 24.725 casos, en 2008 habían sido 25.928.

De todas formas en el país no existen estadísticas oficiales sobre delincuencia en los dos últimos años, algo por lo que el Gobierno culpó a las provincias que no le proveen los datos.

La presentación de Aníbal Fernández, que comenzó a las 15.30, tuvo todos los elementos para el entretenimiento parlamentario. Maltrató a la oposición al declararle la inutilidad del proyecto para reforzar la seguridad en las sucursales bancarias, y se cruzó con la Coalición Cívica que terminó retirándose del recinto, gesto que por solidaridad imitó Fernando Pino Solanas.

Advertencia

Elisa Carrió
mascullaba anoche una frase que se le escucha con frecuencia últimamente: «Yo se los dije». Es que la jefa de la Coalición Cívica eligió no concurrir a la sesión en la seguridad de que el jefe de Gabinete terminaría precipitando un enfrentamiento con la oposición y le advirtió a su bloque: «Yo no soy sparring de nadie», había dicho la chaqueña y se abstuvo de entrar al recinto.

Tenía razón. Con la excusa de criticar a la relatora de las Naciones Unidas, que elaboró el duro informe de ese organismo sobre la situación de la legislación de trata de personas en el país, se quejó de que algunos dirigentes «sistemáticamente denunciaban que la Argentina era un país de trata de personas». Señaló como responsable a Sara Torres, una asesora de la diputada Fernanda Gil Lozano. La diputada entonces se levantó y lo increpó, sobre todo porque el ministro había aseverado también que eran personas que trabajaban en contra del país. La bronca del jefe de ministros radicaba en que la relatora de la ONU se había entrevistado con algunas ONG que no estaban en la lista que había informado el Gobierno.

En medio de los gritos de Gil Lozano en el recinto, la Coalición Cívica se levantó denunciando una provocación. «No he hablado mal de ninguna diputada, hablo de la empleada de una diputada», dijo Fernández. Pino Solanas se sumó a la retirada y hasta intervino Eduardo Macaluse para intentar una solución: le pidió testar sus dichos en la versión taquigráfica. El radical Aguad se sumo al pedido, pero sin éxito. «Lo que tenía que decir ya lo dije, y no lo voy a sacar. Si lo quieren testar que lo testen», les respondió el jefe de Gabinete. Desde el pasillo Solanas terminó: «Es un ministro sordo y lenguaraz».

Felipe Solá tuvo también su sesión con el ministro. En medio de una pregunta, Aníbal Fernández le lanzó, como jugando a la mancha venenosa: «Quiero que nos sentemos a tomar un café Felipe». «El ministro no me ha respondido y en cuanto al café lo vamos a tomar cuando yo quiera», le lanzó Solá. «No, señor diputado, cuando yo quiera», cerró el visitante. Eduardo Fellner desde el estrado descomprimió: «Diputado, ministro, les informo que si quieren aquí en la presidencia hay café».

Con el ambiente ya recalentado se olvidaron los gestos civilizados del inicio de la sesión cuando el funcionario recorrió el recinto saludando a los diputados, salvo Juan Carlos Morán y Elsa Quiroz de la Coalición Cívica que lo dejaron con la mano en el aire.

Por lo demás, el largo informe de cuatro horas incluyó algunos otros gestos irritantes, como el párrafo que dedicó al tema de las salideras bancarias, habida cuenta que la inseguridad se llevó una buena parte del informe: «Es un proyecto innecesario; no hace bien ni mal, es como el suero fisiológico; los proyectos no morigeran el delito», dijo sobre la idea que se votó en Diputados y ahora analiza el Senado.

E insistió con sus promedios: en cuanto a «homicidios dolosos», en una estadística de la ONU, cada cien mil habitantes por año, la Argentina registra un promedio de 5,8; Brasil 27, y Nicaragua 13, explicó. «No minimizamos el dolor de las familias víctimas de estos delitos; los promedios siempre son injustos». advirtió Fernández, pero remarcó así su convicción de que la situación argentina es mejor que la de otros países de la región.

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