Además, la medida no alcanzará a los ciudadanos que tengan doble nacionalidad.
ANUNCIO POSTERGADO. Donald Trump se reunió ayer con su asesor y yerno, Jared Kushner (izq.), y el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly (der.), para ultimar las nuevas medidas de ciberseguridad que iban a ser anunciadas ayer, pero que finalmente no se hicieron públicas.
Washington - A menos de una semana de la emisión del decreto migratorio y tras las presiones internas y de las comunidad internacional, el Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump admitió ayer excepciones al veto a ciudadanos de siete países musulmanes y refugiados.
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Esta semana se permitirá el ingreso de 872 personas que habían sido favorecidas con un permiso de asilo gracias a una corrección que fue introducida en la "orden ejecutiva", revelaron las autoridades. La autorización rige para aquellos que de otro modo sufrirían "dificultades" debido a que ya estaban listos para viajar, explicó el encargado del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos, Kevin McAleenan.
Trump firmó el viernes la nueva normativa que incluye la suspensión del programa de refugiados por 120 días y la prohibición específica de la entrada de asilados provenientes de Siria por tiempo indefinido. Asimismo, suspende el ingreso por tres meses de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana (Siria, Irán, Irak, Sudán, Somalia, Libia y Yemen).
La administración Trump aclaró por otra parte que esta prohibición no rige necesariamente para las personas que tengan doble nacionalidad, una de ellas de uno de los siete países afectados por la medida. "Los viajeros serán evaluados teniendo en cuenta el pasaporte que muestren", anunció McAleenan.
Las personas que tengan, por ejemplo, un pasaporte de Reino Unido además de un país afectado, pueden mostrarlo y entrar al país, señaló.
Por otra parte, los judíos nacidos en cualquiera de los siete países de mayoría musulmana y que luego emigraron a Israel pueden continuar viajando a Estados Unidos, indicó este martes la embajada de este país en Tel Aviv.
En medio de la polémica, el secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, destacó que la política "no representa un veto a los musulmanes", sino que busca proteger a los estadounidenses de posibles amenazas terroristas. McAleenan explicó que en las primeras 72 horas desde que la medida entró en vigor se impidió que 721 personas con visas de los territorios afectados ingresaran a Estados Unidos, mientras que más de 1.000 residentes permanentes recibieron una autorización para entrar al país.
El lunes, el Gobierno afirmó que sólo 109 pasajeros de los aproximadamente 325.000 que habían llegado el domingo fueron retenidos para ser interrogados.
Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, lamentó la forma en la que fue implementada la orden ejecutiva, pero defendió la necesidad de una revisión del programa de refugiados. "Necesitamos hacer una pausa, necesitamos asegurar que los estándares para el escrutinio de personas son suficientemente aceptables para garantizar la seguridad de nuestro país", señaló. El republicano dijo que apoya el programa de refugiados de Estados Unidos, pero consideró que se puede ser generoso "y proteger la seguridad nacional al mismo tiempo".
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