11 de marzo 2011 - 00:00

¿Balestrini como vice?

Si algo sabe Daniel Scioli es manejar los estereotipos; esa habilidad le permite llevar algunos debates en los se le espera alguna definición urgente a un terreno en donde puede anular las agresiones. Lo demostró en el reportaje que le hizo la señal TN cuando le preguntaron quién será el candidato a vicegobernador en la fórmula que él encabezará en las próximas elecciones. Dijo que es algo que espera conversar con Alberto Balestrini, su actual vice pero que está postrado recuperándose de un accidente cerebrovascular que tuvo hace más un año. Es presumible que Balestrini no pueda hoy charlar sobre éste u otros asuntos políticos, aunque muestre señales de recuperación. Tampoco nadie puede decirse enojado con que Scioli proponga esto porque sería menoscabarlo a Balestrini. Scioli, además, dejó abierta la posibilidad de que Balestrini, postrado y todo, sea otra vez el candidato a vicegobernador y que siga de licencia. ¿Se animaría alguien a reclamar que ese eventual candidato fuera sometido a un examen de su capacidad para estar en la fórmula? Si fue elegido de nuevo sería un aporte a la estabilidad del esquema actual de Gobierno, frenaría las aspiraciones de competidores del gobernador por ponerle de número dos a un vigilante que reporte a otros jefes y la alianza que tiene el gobernador seguiría manteniendo el segundo puesto en el Gobierno bonaerense a través del presidente provisional del Senado. Un bingo esto de sacarlo de la clínica a Balestrini. Veamos cómo lo dijo Scioli en A Dos Voces:

Periodista; ¿Usted cuando vaya por la reelección va a llevar hombre, mujer, peronista o no peronista?

Daniel Scioli:
Ruego a Dios, y especialmente hoy, que es el día de su cumpleaños, que lo pueda hablar con Balestrini.

P.: No le entran las balas...

D.S.:
Se los digo de todo corazón. Lo fui a visitar el otro día, la noche de la Asamblea Legislativa, y hoy hablé con su mujer, así que Dios quiera. Yo soy muy respetuoso de la lucha que él está dando. Un gran compañero, un gran peronista, un tipo extraordinario. Increíble, se va a cumplir un año que está peleándola, pero bueno, esperemos. Falta mucho para esta definición.

P.: ¿Se siente tironeado?

D.S.:
Ser gobernador de la provincia de Buenos Aires es un trabajo que exige mucha seriedad, responsabilidad, y no responder muchas veces a provocaciones, que las puede haber; pero yo hablo con quien tengo que hablar, que es con la presidenta.

P.: ¿Quién lo provoca a usted?

D.S.:
Una vez mi jefe de Gabinete, Alberto Pérez, tuvo una frase que me parece muy acertada. Dijo «los machos del off de record de la política». Yo no puedo andar corriendo detrás de los rumorea «dicen que dicen».

P.: ¿Alguien del oficialismo quiere dividirlo de la presidenta?

D.S.:
Mire, yo me dejo llevar por lo que hablo con la presidenta. Y mi relación con la presidenta de la Nación, desde el punto de vista personal e institucional es óptimo.

P.: Pero lo quieren desgastar. Digamos, Sabbatella... Se supone que votos que podrían ir a usted irían a otro candidato; con las colectoras pasa lo mismo...

D.S.:
En el deporte yo me ocupaba de mi lancha, la preparaba lo mejor posible para ganarla al otro, no para hundirlo al otro. Si yo me hubiese dejado llevar, a lo largo de estos ocho años, las cosas que se han dicho, que se han escrito... P.: ¿Cuál es la fórmula para que no le entren las balas? Porque le tiran con todo...

D.S.:
Cuando hay muchos vagos en la política, ¿yo sabe lo que hago? Trabajo.

P.: ¿Los vagos quiénes son?

D.S.:
Hay muchos vagos. Hay algunos dirigentes que se sientan a un mesa, se ponen a hablar, se ponen a comentar un problema y cuando termina la reunión, después de tres horas, piensan que ya está todo solucionado y que la voluntad de ellos se va a concretar.

P.: No le entran las balas...

D.S.:
No, no me entran las balas. Estoy haciendo mi trabajo. Estoy gobernando la provincia de Buenos Aires en vez de andar contestando rumores, o que alguno puede estar pensando una cosa u otra.

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