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Por su función "de fomento" no se lo puede comparar de manera directa con el resto de la banca pero después de años de ser el "patito feo" del sector, finalmente muestra, en estos nueve meses contables haber recuperado la "buena senda". Lo que es más, este crecimiento no se circunscribe sólo a los resultados (en u$s62 millones, un máximo desde el nonamestre de 2007), sino lo que resulta más significativo, en lo patrimonial (en u$s400,2 millones un máximo desde el nonamestre de 2013). La conclusión de esto es un ROE "puro" de 15,5%, el mayor en al menos los últimos 10 años para los primeros nueve meses del año y seis puntos arriba del promedio de los cinco años previos. Esto habla que más allá de ser uno de los beneficiados por su rol, con el incremento en el otorgamiento de préstamos inmobiliarios (su cartera creció 38% frente a un incremento de 2% en los depósitos), ha tomado las medidas internas conducentes a ello. Pasando al contable, si bien los ingresos crecen frente a los de septiembre de 2016 un acotado 19% a $8.158 millones (la inflación en estos doce meses fue 24%, INDEC), el control de los costos (8%) la dejan con un bruto de $3.005 millones, 47% más que lo que conseguía un año atrás. Si bien los cargos por incobrables crecen 47%, el control relativo de los gastos de administración (21%) y la mejora en lo que obtiene por servicios le permiten arribar a un resultado puro por intermediación de $1.665 millones, 83% más que lo conseguido en 2016. Luego, el juego en contra de las participaciones en terceros y saldos diversos acotan lo que obtiene a un pre tax de $1.467 millones (una mejora de 71%), que detractada la mordida del fisco la dejan con un neto de $1.111.198.000, 132% más que lo logrado el año previo. En los no asignados la vemos con un aumento de 222%.
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