15 de noviembre 2010 - 00:00

Baño de gloria

Sebastian Vettel empapado de lágrimas y champán. El piloto alemán se impuso en Abu Dabi y se coronó campeón de la temporada 2010 de la Fórmula 1.
Sebastian Vettel empapado de lágrimas y champán. El piloto alemán se impuso en Abu Dabi y se coronó campeón de la temporada 2010 de la Fórmula 1.
Lo que era una final cerrada y apasionada del campeonato de Fórmula 1 se resolvió mucho más rápido por los errores en las estrategias implementadas por Ferrari y Red Bull en la complicada pista de Abu Dabi. Sebastian Vettel aprovechó que Fernando Alonso y Mark Webber quedaron muy rezagados en las primeras vueltas y se coronó campeón, convirtiéndose en el piloto más joven de la historia en adjudicarse el título.

En la previa, la estrategia de comenzar con ruedas blandas y cambiar rápidamente a neumáticos duros implementada tanto por Ferrari como Red Bull era la óptima. De hecho, tanto en las pruebas como en la clasificación los tres pilotos que peleaban palmo a palmo por el título, el inglés Lewis Hamilton con McLaren llegaba más rezagado y casi sin chances, habían marcado los mejores tiempos. Sin embargo, todo se modificó en las primeras vueltas cuando Mark Webber entró a cambiar neumáticos en la vuelta 14 y acto seguido ingresó Alonso en la 15 por orden de su equipo.

La lectura no pudo haber sido más errada ya que el pelotón de autos todavía estaba muy pegado y además la mayoría arrancó con ruedas duras por lo que no ingresaron a boxes hasta las últimas vueltas.

Observando este panorama, Vettel aguantó con los neumáticos blandos hasta la vuelta 25, cuando las posiciones ya estaban más definidas y los tiempos de distancia eran más amplios. Cuando volvió después de pasar por boxes quedó en el segundo lugar detrás del británico de McLaren, Jenson Button, a quien superó cuando éste fue a hacer el cambio de ruedas. De ahí en más dominó con comodidad hasta el final quedándose con la carrera y el título con 23 años y 134 días.

Las malas maniobras de Alonso y Webber les sirvieron el título en bandeja a Vettel.

El alemán tuvo un comienzo bastante irregular y, producto de sus errores e inexperiencia, había quedado bastante rezagado en la carrera al título.

Sin embargo, en el sprint final ganó 4 de las últimas carreras y con inteligencia dio el batacazo en Abu Dabi, para bañarse de gloria y lágrimas, anotando su nombre con el de los más grandes de la historia de la Fórmula 1.

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