15 de febrero 2011 - 00:00

Baradero: policía admitió disparo y hubo una marcha

El oficial Gonzalo Kapp, detenido por el crimen de Lucas Rotella, ocurrido el sábado en la ciudad bonaerense de Baradero, admitió haber disparado contra el muchacho pero dijo que no sabía que su arma estaba cargada con postas de plomo.

En tanto, una nueva marcha masiva para pedir justicia por la muerte del joven se llevó a cabo ayer a las 18 desde la plaza Colón, donde el joven recibió el tiro en la espalda, pasó frente a la comisaría local, se extendió durante varias horas y finalizó en la plaza central.

En su paso frente a la comisaría, los manifestantes que se movilizaban en motocicletas y sin usar casco hicieron una ruidosa protesta al hacer rugir los motores de sus motos que ubicaban en la puerta de la dependencia frente a un grupo de uniformados que custodiaban el lugar.

«El deseo de Lucas no es violencia. No pongamos nerviosa a la Policía, que ya está muy nerviosa», dijo Miguel Rotella, padre del joven asesinado, durante la protesta frente a la comisaría al pedirles a los manifestantes que no provocaran incidentes.

Por su parte, Miguel Rotella estuvo reunido ayer durante varias horas con autoridades de Asuntos Internos de la Policía Bonaerense, en una oficina que se armó especialmente para quienes quisieron dar su testimonio.

Fuentes judiciales dijeron que el oficial declaró durante más de tres horas ante el fiscal de la causa, Marcelo Manso, y luego fue nuevamente trasladado a una celda de la comisaría de Arrecifes donde quedó detenido acusado del delito de «homicidio calificado».

En su indagatoria, el hombre reconoció haber disparado contra Rotella y que desconocía que su arma estuviera cargada con postas de plomo.

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