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Barcelona, el mejor equipo del mundo
El año pasado el equipo catalán no paró de festejar: ganó cinco títulos.
Pep debutó en la Liga, dirigiendo a Messi, Xavi, Puyol y compañía, ante el Numancia, en el cual cayó por 1 a 0 y a la segunda jornada apenas cosechó un empate de local ante Racing de Santander. Ante las inmediatas dudas generadas entre la prensa y en parte de los socios del club, Laporta se mostró firme, Guardiola se mostró firme y el equipo, aún con mayor firmeza, se puso un objetivo claro: ganar los tres títulos posibles. En orden cronológico la temporada se fue cerrando con la consagración en la Copa del Rey (invicto, le ganó la final 4 a 1 a Athletic de Bilbao), la Liga (dos jornadas antes del epílogo, con nueve puntos de ventaja con el Real) y la Champions League ante Manchester United por 2 a 0. En definitiva, ganó todo, jugó 62 partidos oficiales, de los cuales ganó 42, empató 13 y sólo perdió siete; señaló 156 goles en el arco rival (promedio de 2,51 tantos por encuentro) y recibió sólo 55 en su propia valla.
Para esta temporada, después de no sufrir trauma alguno con el canje de Zlatan Ibrahimovic por Etoo, comenzó con dos vueltas olímpicas más: Supercopa española y cinco días después la Supercopa europea ante los ucranianos de Shakhtar Donetsk. Es decir, nada de resaca de los triunfos ni de relajarse, la actual campaña ya sumó once partidos de los cuales ganó 10 e igualó sólo uno, ante Inter por la Champions: verdaderamente arrollador.
Las individualidades obviamente significan mucho, los nombres de Iniesta, Henry, Dani Alves, están apenas un escalón por debajo de Messi, Ibrahimovic, Xavi o el capitán Puyol, pero en el conjunto se encuentran las verdaderas razones de esta marcha impecable de los blaugrana. Guardiola es un obsesivo, que impone jugar con la pelota al ras del piso, que no modifica jamás, al menos en lo previo, su disposición táctica (4-3-3) y dentro del orden lógico, sólo tiene en su mente el arco rival durante los 90 minutos. Hablábamos antes de la disciplina que rige sobre el plantel, y los jugadores lo saben bien; a fines del año pasado, por la llegada tarde de cinco minutos al entrenamiento, uno de los integrantes del plantel debió abonar 500 euros, no trascendió el nombre, pero no zafó de meter la mano en el bolsillo; para Guardiola son todos iguales.


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