- ¡Ah, no!... Hablalo con Pablito. Vos sabés que lo maneja él, yo ya no me meto.
Hugo Moyano recurrió al juego del distraído ante un intendente del PJ bonaerense que atravesaba, cuando se produjo la charla -mediados de 2009- una crisis en su municipio. El camionero se desligó y tuvo, más tarde, que interceder Julio De Vido para destrabar el conflicto.
La anécdota resucitó, remixada, por el paro de la CEAMSE que impidió, durante 48 horas, la recolección de residuos en Capital Federal y el conurbano, a raíz de la decisión del gremio de no autorizar el ingreso de los camiones. La medida se desactivó ayer y recién anoche comenzó a normalizarse el servicio.
El episodio desnudó, otra vez, la ambigüedad del jefe de la CGT. El gremio de la CEAMSE lo domina Jorge Mancini, que de la mano de Moyano juró como diputado, trepó a consejero del PJ, es armador de la Corriente Sindical y fantasea con ser vicegobernador.
Mancini, exponiendo un pliego de reclamos brumosos, paralizó dos días la recolección y sumergió al área metropolitana en la basura. Sin intermediarios ni objeciones, Mancini tributa a Moyano pero el camionero no intervino para levantar el paro o amortiguar sus daños.
El caso entraña otro misterio. Mancini, que ayer se vio con Daniel Scioli, el jefe de Gabinete Alberto Pérez y el ministro macrista Diego Santilli, no expuso reclamos salariales, ni denunció despidos ni, tampoco, reclamó mejoras en las condiciones de trabajo.
Abundó, todo el tiempo, en abstracciones y, cuando hizo planteos específicos, se detuvo en cuestiones superficiales: que los pliegos de nuevas plantas de la CEAMSE fijen, explícitamente, que los trabajadores deberán afiliarse a su gremio, el AGOEC.
A simple vista, un detalle menor o, como mínimo, de resolución sencilla sin necesidad de interrumpir, durante dos días, la recolección de residuos en una zona con 14 millones de habitantes.
¿Qué buscó Mancini, operador top de Moyano, con el paro?.
En lo formal -al margen del detalle del encuadramiento sindical que no verbalizó a la prensa pero mencionó a los funcionarios- se fugó en demandas poéticas sobre planes escolares para adiestrar a los niños en la no generación de basura y para incentivar la separación de residuos domiciliarios.
Para aportarle dramatismo se embaló con pronósticos futuristas sobre la hipotética desaparición de la CEAMSE con la consecuente pérdida de puestos de trabajo que eso implicaría. ¿Y la urgencia del paro?. Se fue, diría Vicente Saadi, por las Nubes de Ubeda.
Por eso, frente a la inexistencia de reclamos puntuales, se activó la rueda de las interpretaciones y teorías. Todas, por supuesto, conspirativas.
Pablo Ibáñez

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