20 de octubre 2010 - 00:00

Basura: el curioso caso del paro sin pliego de reclamos

Bolsas de residuos amontonadas, ayer, en plena Capital Federal, a raíz del paro de la CEAMSE. Tras 48 horas, se levantó.
Bolsas de residuos amontonadas, ayer, en plena Capital Federal, a raíz del paro de la CEAMSE. Tras 48 horas, se levantó.
- Hugo, tengo un problema con los recolectores...

- ¡Ah, no!... Hablalo con Pablito. Vos sabés que lo maneja él, yo ya no me meto.

Hugo Moyano recurrió al juego del distraído ante un intendente del PJ bonaerense que atravesaba, cuando se produjo la charla -mediados de 2009- una crisis en su municipio. El camionero se desligó y tuvo, más tarde, que interceder Julio De Vido para destrabar el conflicto.

La anécdota resucitó, remixada, por el paro de la CEAMSE que impidió, durante 48 horas, la recolección de residuos en Capital Federal y el conurbano, a raíz de la decisión del gremio de no autorizar el ingreso de los camiones. La medida se desactivó ayer y recién anoche comenzó a normalizarse el servicio.

El episodio desnudó, otra vez, la ambigüedad del jefe de la CGT. El gremio de la CEAMSE lo domina Jorge Mancini, que de la mano de Moyano juró como diputado, trepó a consejero del PJ, es armador de la Corriente Sindical y fantasea con ser vicegobernador.

Mancini, exponiendo un pliego de reclamos brumosos, paralizó dos días la recolección y sumergió al área metropolitana en la basura. Sin intermediarios ni objeciones, Mancini tributa a Moyano pero el camionero no intervino para levantar el paro o amortiguar sus daños.

El caso entraña otro misterio. Mancini, que ayer se vio con Daniel Scioli, el jefe de Gabinete Alberto Pérez y el ministro macrista Diego Santilli, no expuso reclamos salariales, ni denunció despidos ni, tampoco, reclamó mejoras en las condiciones de trabajo.

Abundó, todo el tiempo, en abstracciones y, cuando hizo planteos específicos, se detuvo en cuestiones superficiales: que los pliegos de nuevas plantas de la CEAMSE fijen, explícitamente, que los trabajadores deberán afiliarse a su gremio, el AGOEC.

A simple vista, un detalle menor o, como mínimo, de resolución sencilla sin necesidad de interrumpir, durante dos días, la recolección de residuos en una zona con 14 millones de habitantes.

¿Qué buscó Mancini, operador top de Moyano, con el paro?.

En lo formal -al margen del detalle del encuadramiento sindical que no verbalizó a la prensa pero mencionó a los funcionarios- se fugó en demandas poéticas sobre planes escolares para adiestrar a los niños en la no generación de basura y para incentivar la separación de residuos domiciliarios.

Para aportarle dramatismo se embaló con pronósticos futuristas sobre la hipotética desaparición de la CEAMSE con la consecuente pérdida de puestos de trabajo que eso implicaría. ¿Y la urgencia del paro?. Se fue, diría Vicente Saadi, por las Nubes de Ubeda.

Por eso, frente a la inexistencia de reclamos puntuales, se activó la rueda de las interpretaciones y teorías. Todas, por supuesto, conspirativas. 

  • La más obvia apuntó a que el paro tuvo como objetivo específico dañar a Mauricio Macri al dejar, durante 48 horas, la Capital tapizada de basura. Si la intención fue esa, el efecto colateral resultó tan perjudicial para el supuesto «enemigo», blanco de la emboscada, como para los presuntos socios: Scioli y la corporación peronista del conurbano. Es más: Macri (que tiene presupuestado gastar 1.300 millones de pesos en 2011 en el servicio de recolección) se despegó del conflicto, aprovechó -un clásico- para victimizarse y acusar a los gremios y delegó la gestión para destrabar el conflicto en Scioli, a pesar que en las negociaciones (que concluyeron en una colección de lugares comunes y promesas hechas antes) intervino Santilli.

  • Otra mirada, interperonista, exploró una teoría hiperbólica: que Mancini, funcional a Moyano, activó el paro para advertir a la jerarquía del PJ bonaerense, que boicotea el desempeño del camionero en el peronismo de Buenos Aires, sobre posibles represalias si no acatan los deseos y mandatos del jefe camionero. Ese relato plantea que hubiese sido demasiado obvio, e incluso menos efectivo, si la medida de fuerza la impulsaba Camioneros. En definitiva, Moyano, como suele hacer respecto de «Pablito», podrá excusarse -no sin razón- en que él no se mete en los asuntos propios del gremio de Mancini. En la próxima cumbre del consejo partidario -previsto para fin de mes en Mar del Plata-, el dirigente de la CEAMSE quizá deba dar alguna respuesta a los intendentes por el efecto de la medida de fuerza en los municipios.

  • La tercera decodificación refiere, siempre involucrando al jefe de la CGT, a que se habría tratado de una advertencia dirigida directamente a Scioli. No hay, juran al lado de Moyano, conflictos con el gobernador pero anteayer, el sindicalista apartó a Scioli de la grilla de competidores presidenciales. A partir de ahí, el paro de la CEAMSE escondería el propósito de mostrar a Scioli inhábil para resolver un conflicto sensible, un intento por perforar el nivel de adhesión que logra el bonaerense por encima del matrimonio presidencial al que, al menos esta semana, Moyano jura lealtad.

    Pablo Ibáñez
  • Dejá tu comentario