Ya son un clásico. El primer semestre fue más protocolar. Pero ahora el tenor de la recesión obliga a los analistas invitados a lanzar advertencias.
Lucas Llach
Al igual que varios de sus antecesores, el presidente del Banco Central retomó la sana costumbre de amenizar las arduas jornadas compartiendo almuerzos con economistas y exfuncionarios del BCRA, referentes del mercado local. En este nuevo ciclo de puertas abiertas el directorio del ente monetario y en particular su titular, Federico Sturzenegger, buscan compartir visiones e ideas sobre el andar de la política económica. Se trata de mesas chicas, de no más de 6 invitados y otros 3 o 4 por parte del BCRA. Con un menú liviano para no complicar la digestión a la hora del intercambio de opiniones.
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Siempre el anfitrión abre el fuego contando cómo ven la coyuntura dentro del BCRA y desliza algunas pistas de hacia adónde van. Casi siempre su escudero es el vicepresidente Lucas Llach, a quien suelen acompañar uno o dos miembros del directorio.
La lista de invitados se nutre con profesionales como Miguel Ángel Broda, Ricardo Arriazu, Orlando Ferreres, Rodolfo Santángelo y Juan Carlos de Pablo. A los que se incorporan también economistas y exfuncionarios del BCRA como Julio Pierkarz o Gabriel Rubinstein, y otros como Jorge Vasconcelos, de la Fundación Mediterránea, o Nicolás Dujovne, entre otros.
Con el transcurrir de los meses, ya casi un año, los almuerzos se han vuelto más jugosos y contundentes en el contrapunto de ideas, según relatan los comensales. Pero en los últimos encuentros, previos a que se retomara el proceso de recorte de las tasas de interés, los comensales se fueron del edificio de Reconquista con más preocupaciones que las acostumbradas desde que asumió Macri. Algunos señalan que al escuchar a los funcionarios sobre el devenir de la política económica pareciera que no formaran parte del Gobierno. "Es como si cada uno hiciera su trabajo pero no hay mucha coordinación de objetivos y metas", comentaba un comensal en referencia a la tarea del BCRA y la del Palacio de Hacienda. Claro que otro invitado reconoció que tras los últimos contrapuntos a la hora de los postres, hasta el titular del BCRA esbozó cierta preocupación por el manejo de ciertas variables que no están bajo su órbita. En tal sentido, más allá del tema tarifario y su futura resolución, también concentraron la inquietud de los comensales la situación fiscal y el manejo del cuadro social con los gremios y los empresarios.
Lo cierto es que los que comparten dichos almuerzos, y son referentes del mercado, siguen poco convencidos de las metas inflacionarias de 2017, y más sobre la reactivación con semejantes tasas de interés reales. Y así se lo dejaron trascender a sus anfitriones.
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