BCRA busca frenar la inflación con una fuerte suba en la tasa

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• AJUSTÓ EL RETORNO DE LOS PASES EN UN PUNTO Y MEDIO PORCENTUAL, HASTA EL 26,25% ANUAL
Sturzenegger reaccionó con rapidez ante el dato del INDEC y apuntó a enviar una señal contundente. Reconoció que el rebote de los precios no está relacionado solamente con el ajuste de tarifas.

El temor que tenía el Banco Central, de haberse excedido en estos meses en la emisión de pesos y haber sobreestimado las necesidades de la economía (la llamada "demanda de dinero"), pareció quedar plasmado ayer en una nueva señal de política monetaria: el organismo resolvió subir en un punto y medio porcentual la tasa de referencia (de pases), hasta dejarla en el 26,25% anual, en un esfuerzo por hacer más atractivo el instrumento y retirar pesos en un contexto de alta inflación. El movimiento fue una reacción rápida y contundente después de que el INDEC informara una avance en el índice de precios del 2,4% para el mes pasado; y en un momento en que el mercado mantiene por encima del 21% anual sus expectativas de inflación.

Federico Sturzenegger busca con esto que los bancos se vean tentados a colocar sus pesos en el BCRA antes que salir a prestarlos al público y alimentar, con esto, una fuerte demanda de consumo, en un contexto de baja inversión y poca actividad. Su preocupación por el exceso de liquidez -y especialmente por la presión que, con algún rezago, pueda poner sobre los precios- lo llevó hace unas pocas semanas a dar un primer paso hacia un ajuste monetario mayor. Sus hombres de confianza salieron a ponerle un piso a la tasa de las Lebac, a partir del 2 de marzo último, cuando empezaron a intervenir en el mercado secundario con ventas de letras de deuda. Las ofertas apuntaron a bajar los precios, absorber pesos de la economía y dar soporte a tasas que por entonces amenazaban con hundirse por debajo del 22% anual, en los plazos más cortos. Desde entonces, el rendimiento escaló hasta ubicarse por encima del 24% anual.

La Lebac es hasta hoy uno de los principales instrumentos que tiene a mano Sturzenegger para anclar las expectativas de inflación, porque puede ser adquirida por el gran público de inversores (grandes y pequeños). Los pases, en cambio, son de uso exclusivo de los bancos. El esfuerzo del BCRA apuntó a compensar la falta de demanda de pases que recibía de las entidades financieras. Finalmente, con fuertes ventas de Lebac, logró absorber $80.000 millones en marzo y otros $40.000 en los primeros días de abril.

Ayer, Sturzenegger dio el segundo paso en esta dirección. Ajustó la tasa de pases en 1,5 puntos porcentuales del 24,75% al 26,25% anual. Corregido por el impuesto a los ingresos brutos, ese rendimiento pasó a ser levemente mayor al 24%. Esta cifra es similar al retorno que hoy tienen las Lebacs de menor plazo. "La autoridad monetaria considera que este nivel de tasas es compatible con el retorno al sendero (de suba de precios) pautado", dijo ayer el organismo. Sus metas de inflación para este año siguen firmes entre el 12% y el 17% anual.

En su comunicado oficial, el Banco Central pareció reconocer al exceso de pesos como una de las causas del rebote de la inflación, al advertir que la incidencia de los precios regulados (la suba de tarifas de servicios públicos) fue "importante" pero no "exclusiva". "En marzo, el BCRA observó y reportó señales mixtas que se aplicaban no sólo al nivel general sino también al componente núcleo de la inflación, por lo que comenzó a retirar liquidez del mercado", comentó. Le asusta, entre otras cosas, que los alimentos se hayan encarecido a un ritmo del 3% durante este mes.

Este viernes, durante un discurso en el foro económico mundial, en el hotel Hilton, Sturzenegger atribuyó gran parte del repunte de precios a la "segunda ronda de ajustes" que hizo el Gobierno desde febrero sobre las tarifas públicas. Pero allí también admitió (como ayer) alguna parte de la responsabilidad a la mayor emisión de pesos que se concedió desde octubre. En sólo unos meses, la expansión de dinero pasó del 19,5% al 31,5% anual. El ritmo en la cantidad de dinero no cambió desde entonces hasta hoy. Y aumenta a esta altura, todavía, a un ritmo superior al 30% anual. Lo que sí parece haber cambiado es, sin embargo, el plan de Sturzenegger. Las tasas ya son más altas. Y sus efectos podrían notarse ahora sobre una de las posibles causas de la inflación: la cantidad de dinero que "sobra" en una economía como la actual.

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